Historia, arte y aprendizaje experiencial como plataforma para la educación y promoción en materia de derechos humanos en los Estados Unidos y Hungría

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Los mensajes divisivos, potenciados por las plataformas sociales y los medios de comunicación dominantes, se arraigan poco a poco para demonizar a los grupos marginados y socavar las democracias funcionales. Todos somos vulnerables ante el bombardeo constante de (des)información, pero el reto para la juventud es único, ya que se enfrenta a una retórica polarizadora, a menudo sin el contexto histórico necesario para poner el momento actual en perspectiva. Ante esta situación, la educación y la promoción en materia de derechos humanos pueden proporcionar un contrapeso necesario, animando a los jóvenes a buscar perspectivas alternativas y a participar activamente en la resistencia a las medidas que amenazan las libertades democráticas.

Con el apoyo del Laboratorio de Derechos Humanos de la Universidad de Minnesota, emprendimos una colaboración multidisciplinaria para desarrollar un modelo de educación sobre derechos humanos, localizado y basado en el lugar, en Hungría, donde la coalición derechista gobernante, Fidesz-KDNP, ha consolidado el control del parlamento, de los órganos reguladores del gobierno y de los principales medios de comunicación. Hungría forma parte de una tendencia más amplia hacia la decadencia constitucional en Europa Central y del Este, donde han llegado al poder otros gobiernos de derecha.

Nuestro proyecto se basa en la labor de defensa y promoción de Kirs en el Hungarian Helsinki Committee (HHC), con sede en Budapest, una de las principales organizaciones no gubernamentales de derechos humanos de Europa Central y del Este. En 2019, el HHC recibió financiamiento de la embajada estadounidense para elaborar un seminario de derechos humanos para jóvenes, y Kirs comenzó a trabajar en el plan de estudios durante su estancia como profesora visitante Fulbright en la Facultad de Derecho de la Universidad de Minnesota. A través del Laboratorio de Comunicación Científica de la Universidad de Minnesota, Winikoff desarrolló una pedagogía basada en el aprendizaje experiencial que utiliza el arte, la narración y la interpretación para estimular el interés del público en la ciencia y establecer conexiones entre asuntos globales, como la justicia climática, e iniciativas internacionales que promueven el activismo entre la juventud. Nuestra colaboración se centró en el uso de la historia, el arte y la literatura para fomentar la empatía en la juventud, a fin de contrarrestar la polarización creciente que se observa en Hungría y los Estados Unidos.

Para la prueba piloto, Kirs planeó un taller de ocho semanas para estudiantes de Miskolc, Hungría, una ciudad universitaria a dos horas de distancia al noreste de Budapest. La región circundante alberga una gran población romaní (una minoría marginada en Hungría), así como una cantidad considerable de personas sin hogar. La mayoría de los 17 participantes eran estudiantes de derecho y muchos de ellos habían trabajado como voluntarios en la clínica jurídica de la universidad. En algunos casos, su motivación fue el interés por los derechos humanos; en otros, el deseo de hacer trabajo voluntario en ONG que atienden a poblaciones marginadas. Tres integrantes del grupo eran de origen romaní; el resto eran húngaros no romaníes.

Conforme avanzó la conversación, nos centramos en tres áreas en las que las nuevas metodologías podrían repercutir en la implicación del alumnado y en los resultados del aprendizaje: (i) el enfoque en la historia local y las narrativas relacionadas con regímenes autoritarios del pasado, (ii) el uso de la interpretación, la narración y la literatura para fomentar la empatía y (iii) el juego para explorar las ideas preconcebidas sobre los grupos marginados. 

Nuestra meta era involucrar física, intelectual y emocionalmente a los estudiantes en actividades diseñadas para responder a diferentes estilos de aprendizaje y experiencias personales con la marginación, la discriminación y los prejuicios.

Desde el principio, combinamos las presentaciones informales diseñadas para reforzar el conocimiento sobre los marcos de derechos humanos, los regímenes autoritarios del pasado y la transición a la democracia en Hungría con actividades diseñadas para promover la curiosidad y el juego. Para una actividad, los estudiantes tuvieron que crear un Estado modelo con solo tres derechos fundamentales y evaluar su efecto en los ciudadanos marginados y no marginados. Otro ejercicio exploró un caso real de discriminación relacionado con el trato que reciben las mujeres romaníes en el hospital local. Nuestra meta era involucrar física, intelectual y emocionalmente a los estudiantes en actividades diseñadas para responder a diferentes estilos de aprendizaje y experiencias personales con la marginación, la discriminación y los prejuicios. Este enfoque, que se aleja de la pedagogía tradicional, sobre todo en el contexto húngaro, busca establecer conexiones concretas entre la teoría de los derechos humanos y la experiencia vivida.

En la práctica, los estudiantes utilizaron experiencias personales y locales para explorar conceptos abstractos relacionados con los derechos humanos. Los temas incluyeron la experiencia de una estudiante al cuidar de su hijo autista de cuatro años; las actitudes expresadas por los habitantes locales al entrar en contacto con estudiantes internacionales, especialmente cuando su piel es más oscura; y el derecho de un municipio a exhibir la bandera del arcoíris durante el mes del Orgullo a pesar de las medidas anti-LGBTQI impuestas por el gobierno central. Los estudiantes concluyeron que para salvar la brecha entre las nociones abstractas y la realidad vivida, es imprescindible reconocer y respetar las circunstancias y perspectivas locales.

Un momento decisivo para muchos estudiantes fue la exploración in situ de un pogromo de 1946 en Miskolc. La experiencia comenzó con una discusión de la historia local en la plaza Szent Anna, donde ocurrió parte del pogromo. Aunque los estudiantes húngaros aprenden sobre los 400,000 judíos húngaros deportados a campos de concentración nazis, ninguno de los participantes conocía la historia de los ciudadanos judíos que fueron detenidos en las casas y fábricas cercanas y deportados en trenes que salían de la estación central de trenes de Tiszai, una estación que utilizan habitualmente. Después de una breve lección, se realizó un recorrido con audio, basado en la obra de la artista sonora Janet Cardiff. Los estudiantes se pusieron audífonos y caminaron por la plaza Szent Anna, escuchando a un conocido autor húngaro, Pál Závada, leer pasajes de su novela en los que se describe el pogromo. Gracias al recorrido, los estudiantes pudieron experimentar la historia a través de sus sentidos y su imaginación. Una discusión en línea posterior con el autor les permitió explorar el papel de la narración en los relatos históricos y relacionar la experiencia con temas de derechos humanos.

Para evaluar el impacto del programa, nos basamos en ensayos de solicitud previos a la sesión y en discusiones con los participantes después de la sesión. A partir de los comentarios de los estudiantes surgieron varios temas: i) la discusión abstracta centrada en la teoría de los derechos humanos ofreció un contexto importante, pero no provocó reflexiones personales ni debates fructíferos; ii) en contraste, los ejercicios basados en la historia local y los relatos sobre violaciones de derechos humanos dieron lugar a un debate acalorado y un intenso intercambio de ideas; iii) compartir experiencias personales y familiares creó confianza y empatía, lo que permitió al grupo explorar temas sensibles desde múltiples perspectivas; y iv) la moderación cuidadosa de las discusiones creó un espacio seguro donde los participantes podían expresar y reevaluar los prejuicios existentes con respecto a los grupos marginados sin sentirse presionados a permanecer en silencio o ajustarse a la opinión de la mayoría.

Por desgracia, la pandemia de COVID-19 nos obligó a abandonar elementos clave del proyecto, incluida la interacción con grupos marginados locales y un evento público de narración de historias basado en entrevistas directas con familiares que vivieron durante regímenes autoritarios previos. No obstante, los participantes se mantuvieron en contacto a través de varios grupos y reuniones en línea. Esos estudiantes también ayudarán a planificar un programa para 2021 dirigido a un público más diverso y (tal vez) menos comprensivo, en el que prevemos que habrá otros retos en cuanto a la elaboración de contenidos y la moderación de debates.

El Modelo de Minnesota insta a los investigadores y profesionales de derechos humanos a crear una comunidad más allá de las fronteras nacionales y a cuestionar los supuestos basados en los conocimientos disciplinarios.

Nuestro modelo para responder de manera localizada y basada en el lugar a la erosión de las normas democráticas integra las prácticas de aprendizaje experiencial de los EE. UU. con la pericia en materia de derechos humanos y los conocimientos culturales locales. Se apoya en el arte, la historia, la teoría y la experiencia vivida para llegar a los participantes a nivel personal, intelectual y emocional. El Modelo de Minnesota insta a los investigadores y profesionales de derechos humanos a crear una comunidad más allá de las fronteras nacionales y a cuestionar los supuestos basados en los conocimientos disciplinarios. A nosotros dos, nos sirvió como catalizador para la colaboración y la experimentación y nos brindó una oportunidad de replantear ideas en torno a la pedagogía, la transmisión de contenidos y los resultados del aprendizaje, a fin de preparar mejor a los jóvenes para que participen activamente en la defensa de las libertades democráticas.

Los hallazgos iniciales de la prueba piloto en Miskolc sugieren que los estudiantes universitarios en Hungría están abiertos al aprendizaje experiencial y que los ejercicios basados en la literatura, la historia y la experiencia local ayudan a crear confianza y empatía. Sin embargo, la generación inicial se seleccionó con sumo cuidado, y es necesario realizar más pruebas para determinar el valor del modelo para un público más diverso. Este año, una segunda prueba piloto en Pécs (suroeste de Hungría) buscará atraer a una gama más amplia de participantes mediante una convocatoria abierta al público en general. Varios estudiantes del grupo de Miskolc ayudarán a preparar el programa en colaboración con aliados locales del sector académico y la sociedad civil. La experiencia ayudará a los estudiantes a comprender mejor los asuntos locales relacionados con los derechos humanos en otros lugares del país y, al mismo tiempo, brindará a nuestro equipo la oportunidad de evaluar las metodologías de aprendizaje aplicadas desde su perspectiva.