La inteligencia artificial puede ser una gran ventaja para las empresas, pero ¿protegerá a los trabajadores?

La inteligencia artificial está transformando rápidamente los modelos de negocio, pero los derechos laborales y otros asuntos de derechos humanos muchas veces se pierden entre todos estos cambios. ¿Es posible enseñar a las máquinas a incorporar las cuestiones de derechos humanos?


By: Emre Eren Korkmaz
May 17, 2018

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EPA/DUC THANH

Las grandes empresas aprovechan cada vez más los conocimientos digitales para gestionar sus cadenas de suministro.


El rápido avance tecnológico en inteligencia artificial (IA) está a punto de transformar los modelos de negocio actuales. Las empresas están empezando a utilizar la IA para gestionar sus recursos humanos, atraer e impulsar la lealtad de clientes y consumidores y aumentar la transparencia en sus cadenas de suministro. También están utilizando la IA para automatizar los procesos de toma de decisiones con respecto a sus empleados, clientes y proveedores.

Este proceso inició cuando las empresas comenzaron a utilizar el análisis de macrodatos para aumentar la transparencia en las cadenas de suministro y continuó con el uso de sistemas en la nube y de inteligencia artificial para procesar la enorme cantidad de datos recolectados de miles de lugares de trabajo a nivel mundial. Por ejemplo, Segura ofrece una solución gestionada en la nube para cadenas de suministro que permite a los clientes rastrear cada componente en tiempo real. Otra empresa, Accenture, afirma que esta clase de programas mejorarán la eficiencia y permitirán que las empresas reaccionen con más rapidez a los problemas en las cadenas de suministro.

Las grandes empresas aprovechan cada vez más los conocimientos digitales para gestionar sus cadenas de suministro, supervisando en tiempo real cualquier movimiento en la cadena e interviniendo de inmediato en los procesos de producción y entrega a partir de los datos recolectados en los lugares de trabajo. La aplicación de la IA a las operaciones de las empresas les ofrece mejor visibilidad y previsibilidad; sin embargo, el diseño de estos esfuerzos aún no incluye cuestiones de derechos humanos. Aunque Segura afirma que su solución para cadenas de suministro ayuda a las empresas a combatir la esclavitud moderna en dichas cadenas, no hay información detallada sobre cómo funcionaría esto exactamente.

La amenaza que plantea la IA...

A medida que las empresas de tecnología que trabajan en el desarrollo de la IA buscan atraer a las empresas multinacionales como sus clientes, no siempre dan prioridad a los intereses y las expectativas de los trabajadores o las empresas locales. El uso de la IA para monitorear las cadenas de suministro podría aumentar colosalmente el poder de las grandes empresas en relación con sus proveedores y trabajadores, y dar pie a una posible supervisión de los trabajadores por parte de los empleadores. La iniciativa The Future World of Work (El mundo laboral del futuro) de UNI Global Union, plantea 10 principios para una inteligencia artificial ética e informa a las empresas y diseñadores de IA sobre la importancia de incluir a los trabajadores a fin de resguardar sus intereses  y mantener un equilibrio de poder saludable en los lugares de trabajo.

Por otra parte, si los algoritmos (centrados en la visibilidad y capacidad de monitoreo y basados en información real recibida de miles de lugares de trabajo en diversos países) comienzan a gestionar a los proveedores en un mercado cada vez más competitivo, la comparación constante entre diferentes países y lugares de trabajo para incrementar las ganancias podría aumentar la presión en cuanto a los precios, los tiempos de entrega y la productividad. Esta sería una gran fuente de estrés para dichos proveedores y los haría más vulnerables. A su vez, las empresas locales (proveedoras) transferirían toda esa presión a sus trabajadores, quienes serían los verdaderos perdedores del proceso.

...cómo mitigar el riesgo...

El modelo empresarial centrado en las ganancias dominante en la actualidad, donde las empresas buscan bajar los precios a cualquier costo para ser competitivas, ha provocado que los proveedores, usualmente ubicados en el Sur global, se enfrasquen en una competencia a la baja, aumentando la productividad de la fuerza laboral y reduciendo los salarios. Este modelo ha intensificado la explotación de niños y niñas mediante el trabajo infantil, ha permitido casos de esclavitud moderna y ha empeorado las condiciones de salud y seguridad.

En consecuencia, los sindicatos y las ONG han tomado muchas medidas para respaldar las empresas sostenibles y equitativas y para aumentar el respeto de los derechos humanos en las cadenas de suministro. Se espera que las empresas realicen la debida diligencia en materia de derechos humanos, según establecen los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos, como parte de su responsabilidad de proteger esos derechos. Este enfoque permite la colaboración de todas las partes interesadas a fin de determinar los riesgos reales y potenciales que perjudican a los empleados dentro de los lugares de trabajo o las industrias. En lugar de un proceso de toma de decisiones unilateral, este enfoque se centra en la acción y pide que todas las partes involucradas negocien para enfrentar los riesgos reales y potenciales y para resolver y mitigar los daños causados. Algunas empresas multinacionales también colaboran con los sindicatos mundiales para mejorar la seguridad en los lugares de trabajo, mediante el Acuerdo de Bangladesh, por ejemplo, y para promover un salario mínimo vital, como a través de la Iniciativa ACT.

Estos modelos ofrecen a las empresas lecciones importantes sobre cómo utilizar la IA para gestionar sus cadenas de suministro. Si las empresas de tecnología que desarrollan los algoritmos y entrenan a las computadoras para manejar la gestión de cadenas de suministro ignoran todas las experiencias acumuladas en el campo, corren el riesgo de destruir la relación existente entre las empresas multinacionales, los proveedores y los trabajadores, y de suprimir los derechos humanos al ofrecer un nivel de poder inimaginable a las grandes empresas.

...y cómo puede generar efectos positivos

Los resultados que se pueden esperar de los avances tecnológicos dependen de los enfoques de los usuarios, y el uso de la IA para gestionar las cadenas de suministro podría tener efectos positivos. Es importante que las empresas y la sociedad civil consideren dos preguntas:

  1. ¿Cómo podemos educar a las máquinas sobre los derechos humanos y laborales?
  2. ¿Cómo pueden los proveedores y los trabajadores o sindicatos influir en el proceso de aprendizaje automático?

Las respuestas a estas dos preguntas determinarán el contenido de la “ética a través del diseño”. Si la IA internaliza los conocimientos acumulados sobre “las empresas y los derechos humanos” y permite que los trabajadores y las empresas locales den seguimiento a sus procesos de toma de decisiones, podría impulsar los derechos laborales.

Las empresas de tecnología que desarrollan programas de seguimiento en las cadenas de suministro deben entender los debates sobre las empresas y los derechos humanos. Por ejemplo, una de las exigencias de UNI Global Union es que los trabajadores deben tener el derecho de acceder a la información recolectada sobre ellos y a través de sus procesos de trabajo, así como influir en ella, modificarla y eliminarla. Además, las empresas y sindicatos globales deben incluir “el papel de la inteligencia artificial” en sus áreas de colaboración. Por otra parte, las iniciativas multilaterales, que son alianzas de ONG, sindicatos y empresas globales, deben impulsar este proceso y funcionar como vigilantes de las prácticas de IA.

El reciente informe de la Cámara de los Lores sobre la “IA en el Reino Unido“ afirma que “es importante que los miembros del público estén conscientes de cómo y cuándo se utiliza la inteligencia artificial para tomar decisiones sobre ellos, y cuáles serán las repercusiones personales para ellos”. Esta declaración es igualmente válida para las políticas de sostenibilidad de las empresas en relación con sus cadenas de suministro.

*** This article is part of a series on technology and human rights co-sponsored with Business & Human Rights Resource Centre and University of Washington Rule of Law Initiative.


Emre Eren Korkmaz es investigador de posdoctorado en la Universidad de Oxford. Cuenta con un doctorado en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Estambul. Sus áreas de investigación incluyen la gestión de cadenas de suministro, los derechos laborales y la integración de refugiados e inmigrantes al mercado laboral. Síguelo en Twitter: @Dr_Eren_Korkmaz.


 

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