Desafiar a la industria petrolera a través de la acción comunitaria en el oeste de Uganda

Un grupo de mujeres en Uganda está demostrando que la solidaridad, la comunidad y la determinación de mantener formas de vida generativas pueden ser imparables, incluso frente a una industria extractiva poderosa.



Kaiso Women's Group drama and dance group perform a Banyoro traditional dance. Photos: Wangũi wa Kamonji.


La carretera Hoima-Kaiso-Tonya conecta el poblado pesquero ugandés de Kaiso con el poblado de Hoima, la sede del reino de Bunyoro y el distrito de Hoima. Kaiso se encuentra en el extremo sureste del lago Mwitanzige, en una región con un potencial estimado de tres mil millones de barriles de petróleo crudo. La carretera Hoima-Kaiso-Tonya se construyó para permitir el acceso al lago para la prospección de petróleo y como inversión para la producción de petróleo en el futuro; por lo tanto, los residentes la llaman la “Carretera del Petróleo”. Sin embargo, para muchas personas, la carretera trae más daños que beneficios.

Con el fin de abrir espacio para la carretera, la Autoridad Nacional de Carreteras de Uganda les quitó tierras a los residentes de Kaiso. La valoración y la indemnización, a cargo de una consultoría externa, fueron bajas y arbitrarias (por ejemplo, en función del número de puertas de una casa), y no se tuvieron plenamente en cuenta las inversiones pasadas y las pérdidas de medios de subsistencia futuras.

Una residente afectada por esta baja indemnización es Constance Nyamusana, cuyas casas de alquiler fueron destruidas cuando se expropió el terreno en el que estaban. La indemnización que recibió no fue suficiente para comprar un espacio comparable y reconstruir en otro lugar. Debido a la pérdida de ingresos, sus tres hijos abandonaron la escuela por falta de pago. Hasta 300 residentes más de Kaiso sufrieron pérdidas permanentes de hogares, casas de alquiler y espacio de trabajo.

Sin embargo, algunas residentes que forman parte del Kaiso Women’s Group (Grupo de Mujeres de Kaiso) han desafiado con éxito estas indemnizaciones reducidas. Este grupo basado en la comunidad comenzó en 2012 y ha crecido hasta contar con 68 integrantes. Gracias al apoyo de otras ONG, sus integrantes han tenido acceso a varias capacitaciones, que incluyen el aprendizaje sobre sus derechos en el contexto de las actividades petroleras. En el pasado, los gobiernos y las empresas globales aparentemente todopoderosos se aprovechaban de estas comunidades rurales, pero las capacitaciones han empoderado al grupo para desafiarlos.

Oil road ends on the other side at the airstrip managed by the Uganda Wildlife Association.

Una residente, Betty Bagadira, compartió el dramático relato de cómo desafió a los representantes de indemnización. Le ofrecieron UGX 7000 (USD 1.90) como indemnización por un terreno de 50x50 acres y una casa. Esta cantidad equivale al precio de una botella de refresco, la cual compró y después derramó para demostrar su disgusto. Empoderada a través de su participación en Kaiso Women’s Group, Betty logró indemnizaciones por un total de UGX 1,100,000 (USD 299) a partir de sus reclamaciones.

Una deficiencia obvia, sin embargo, es que la indemnización por las pérdidas en esta clase de proyectos es individualizada y momentánea. No se paga indemnización alguna por la disrupción de las relaciones y la vida comunitaria, ni por los daños futuros que la Carretera del Petróleo hará posibles.

El otro extremo de la Carretera del Petróleo termina abruptamente en una pista aérea administrada por la Asociación de Vida Silvestre de Uganda (UWA, por sus siglas en inglés), que formó una alianza pública-privada con Bruce Martin, un empresario y cazador sudafricano. La pista aérea y la Carretera del Petróleo facilitan la entrada de turistas extranjeros que pagan $75 la noche para hospedarse en el Lake Albert Safari Lodge, ubicado dentro de la Reserva de Caza de Kaiso, y $1,400 al día por cazar en la reserva. Debido a esta situación, los habitantes de Kaiso ya no pueden acceder a los animales de la reserva para obtener carne para su alimentación, y solo pueden recolectar leña para usar como combustible en dos días de la semana, a un costo semanal que la mayoría no puede pagar. Las mujeres locales también temen sufrir golpizas y violencia sexual a manos de los guardabosques de la UWA, si se arriesgan a ir a recolectar.

De esta manera, la Carretera del Petróleo deja a Kaiso aún más abierto a la extracción y el disfrute por parte de los no residentes, a la vez que restringe la vida de la población local.

Ante la extracción para el placer y el beneficio de intereses no locales, ¿qué opciones tienen las personas que residen en Kaiso para seguir prosperando?

Por ejemplo, cuando una empresa británica, Tullow Oil, perforó pozos petroleros en el lago, se prohibió a los habitantes de Kaiso que pescaran durante una semana. Esta prohibición significó que no podían obtener comida, lo que evidentemente sometió a una fuerte tensión a todos los habitantes del poblado pesquero, varios de los cuales describen al lago como su jardín. No se informó a la población local los detalles concretos sobre la perforación, la cual provocó que hubiera peces muertos flotando en el lago y una reducción de las poblaciones de peces. Además, las bombas que acompañaron la perforación profanaron dos sitios naturales sagrados utilizados para la oración y la curación.

Ante la extracción para el placer y el beneficio de intereses no locales, ¿qué opciones tienen las personas que residen en Kaiso para seguir prosperando? No es fácil ser activista en Uganda, como han demostrado el encarcelamiento y la tortura del joven músico y político Bobi Wine y la académica feminista Stella Nyanzi. Las personas que desafían las actividades petroleras también están en riesgo. Los activistas ugandeses que presentaron una demanda contra la empresa petrolera francesa Total —que tiene intereses en el petróleo ugandés junto con Tullow Oil y CNOOC, una empresa china— fueron detenidos e intimidados a su regreso a Uganda.

Dado que proteger las tierras, el lago y los medios de subsistencia implica una amenaza a su seguridad física, los residentes de Kaiso solían decir con resignación: “No podemos negarnos. No podemos detener al gobierno”.

Sin embargo, las integrantes de Kaiso Women’s Group desarrollan su capacidad mediante el aprendizaje y la participación en actividades comunales que abren espacios alternativos de posibilidades, con lo que rechazan el carácter extractivo de las actividades petroleras y demuestran su determinación de seguir adelante con sus vidas.

Por ejemplo, dada la escasez artificial de leña que crearon los guardabosques de la UWA, el grupo ha aprendido a construir estufas de barro que son más eficientes en el consumo de combustible y, por lo tanto, reducen los gastos de combustible. Además, sus integrantes utilizan las cáscaras de los vegetales que cocinan para hacer briquetas que les sirven de combustible. Gracias a estas alternativas, las mujeres de Kaiso no tienen que arriesgarse a sufrir violencia al recolectar leña.

  

Dryed kitchen peels are charred, mixed, and pressed to create briquettes of fuel.

Las integrantes del grupo también participan en actividades alternativas de generación de ingresos —como elaborar jabón y tejer cestas— para compensar la reducción de los ingresos de la pesca. Sylvia Kemigisha, fundadora de Kaiso Women’s Group, explicó que todas las personas que integran el grupo aprenden juntas, para que cada una de ellas tenga estas habilidades y las pueda compartir.

En Kaiso, también hay pérdidas más sutiles debido a la prospección y posible producción de petróleo, así como la infraestructura que las rodea; se pierde esperanza, paz y seguridad. Todavía no se han tomado decisiones sobre la ubicación de los oleoductos y las refinerías, ni las indemnizaciones correspondientes; sobre a quién pertenece cada participación en la industria petrolera de Uganda ahora que Tullow Oil pretende vender; ni sobre cuándo comenzará la producción de petróleo, si es que lo hará alguna vez. La espera y la incertidumbre, mientras la industria y el gobierno toman decisiones que podrían trastornar vidas, no solo son desalentadoras, sino que constituyen una forma de violencia estructural.

Kaiso Women's Group after the drumming and dancing.

Betty manifiesta su temor a un futuro de derrames de petróleo y combustión de gas, pero agrega que estar en comunidad alivia su miedo. Kaiso Women’s Group es bien conocido en la región por sus presentaciones de danza y teatro. Las canciones alegres, los tambores, las ululaciones y el movimiento rítmico son los (eficaces) medios que eligió el grupo para compartir relatos sobre los desafíos que enfrenta. Sus integrantes cantan acerca de la custodia de Kaiso sobre la tierra, incluido el petróleo que está debajo del suelo, y animan a quienes escuchan a trabajar en conjunto para afrontar los efectos negativos de la industria petrolera.

Movernos rítmicamente al unísono reduce el trauma encarnado y nos ayuda a crear vínculos. Ayesiza e Immaculate, dos integrantes del grupo, me aseguran que cuando bailan, se sienten bien. Es evidente que Kaiso Women’s Group encontró una solución para romper con la soledad que generan el miedo, la espera y el silencio: reunirse para aprender, hablar, actuar y moverse en comunidad.

Al igual que la Carretera del Petróleo, las prácticas habituales, como la prospección de petróleo durante la crisis climática, parecen imparables, y siguen privando a las comunidades de primera línea en beneficio de la industria y los gobiernos nacionales. Lo que Kaiso Women’s Group demuestra es que la solidaridad, la comunidad y la determinación de mantener formas de vida generativas también pueden ser imparables, incluso frente a estas luchas constantes.

 

 

ORIGINALLY PUBLISHED: April 1, 2020

Wangũi wa Kamonji es una investigadora independiente, bailarina, escritora y facilitadora cuyo trabajo se centra en África, la ancestralidad y la Tierra. Vive en Kenia. @_fromtheroots.


 

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