Insistir y resistir: los fondos de mujeres muestran el camino para la filantropía local

Los fondos de mujeres cada vez son más reconocidos a los nivel local e internacional como agentes destacados de cambio social.


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Mientras nos preparamos para asistir a la próxima conferencia del International Human Rights Funders Group (Grupo Internacional de Donantes para los Derechos Humanos), cuyo tema central será la innovación en la filantropía de derechos humanos, reflexionamos sobre “lo nuevo” y buscamos oportunidades para fortalecer el campo de la filantropía.  

En 2015, la Red Internacional de Fondos de Mujeres (INWF por sus siglas en inglés), Mama Cash y el International Human Rights Funders Group realizaron una investigación para entender mejor las contribuciones, las estrategias, los desafíos y las oportunidades asociados con los fondos de mujeres en el Sur y el Este globales. A través de los diez estudios de caso resultantes, que se publicaron en Collective Change: The Value of Mobilizing Local Resources for Women’s Rights in the Global South and East (Cambio colectivo: la utilidad de movilizar recursos locales para los derechos de las mujeres en el Sur y el Este globales), quedó claro que “lo nuevo” es el reconocimiento que están obteniendo estas organizaciones a nivel local como agentes principales de cambio. Los fondos de mujeres también están siendo reconocidos a nivel internacional por sus contribuciones para que las culturas filantrópicas nacionales cambien de priorizar la caridad a apoyar el cambio social.

La movilización de recursos locales crea una base local y constante de apoyo a largo plazo que ofrece un baluarte sin igual para los derechos de las mujeres y las niñas. 

Desarrollar una cultura de apoyo para los derechos de las mujeres y las niñas requiere dinero, conexiones, innovación y tenacidad. Lo que es más importante, la movilización de recursos locales crea una base local y constante de apoyo a largo plazo que ofrece un baluarte sin igual para los derechos de las mujeres y las niñas. Creemos que es necesario que los donantes internacionales apoyen estrategias de movilización de recursos no convencionales para ampliar de manera eficaz la labor de los fondos de mujeres, mientras mejoran la sostenibilidad y aumentan el apoyo local para los derechos humanos.

¿Por qué es importante la movilización de recursos locales?

Dos palabras: sostenibilidad y autonomía. La movilización de recursos locales reduce la dependencia de las organizaciones de fuentes internacionales, algo que se vuelve cada vez más importantes ante la presencia de restricciones fiscales y legales al financiamiento extranjero y los cambios en los presupuestos de los donantes debido a las crisis económicas o la modificación de prioridades. Además, es más frecuente que los recursos locales no tengan restricciones, lo que permite que las organizaciones puedan responder a las necesidades que articulan directamente las comunidades a las que apoyan, en vez de estar limitadas por las prioridades de los donantes.

Nuestra investigación documenta muchas maneras en las que la movilización de recursos locales contribuye al cambio social, entre ellas: creando conciencia sobre los derechos de las mujeres más allá de los círculos de activistas; aumentando la visibilidad de los fondos y el trabajo de sus contra partes; haciendo que los donantes cambien de otorgar donativos de beneficencia a invertir en el cambio social a largo plazo; creando una base de apoyo local duradera; fortaleciendo la filantropía local hacia el cambio sistémico; y en última instancia, reestructurando el acceso al financiamiento y el apoyo para las agrupaciones dirigidas por mujeres, con lo que se aumenta la sostenibilidad de los movimientos locales y regionales a favor de los derechos de las mujeres.

Contar con los recursos para invertir en la construcción de relaciones con donantes locales es fundamental; sin embargo, la obtención de recursos para mantener las operaciones diarias de los fondos de mujeres es un desafío constante. La mayoría de los fondos que forman parte de la INWF no cuentan con un fondo patrimonial para cubrir sus operaciones; constantemente tienen que recaudar fondos de distintas fuentes locales e internacionales para canalizar dinero a los grupos de base a los que apoyan. Actualmente, solo seis de los 38 fondos miembros de la INWF cuentan con un fondo patrimonial, y dos de ellos tienen su sede en el Sur y el Este globales.

Además, la mayoría de los integrantes de la INWF no tienen un miembro del personal dedicado exclusivamente a manejar la recaudación de fondos. Los diez fondos de mujeres incluidos en nuestro estudio de caso enfrentan dificultades para decidir cómo distribuir mejor su tiempo y sus recursos económicos; la mayoría de los fondos eligen invertir sus limitados recursos en recaudar fondos de donantes internacionales con los que ya tienen una relación y que pueden dar grandes cantidades de dinero. Si bien este apoyo es crucial, es igualmente importante que los fondos de mujeres inviertan en cultivar apoyo local, un proceso que requiere más inversión de recursos en el corto plazo, pero que en el largo plazo crea un grupo amplio y diverso de personas que apoyan los derechos de las mujeres.


South Asian Women’s Fund (SAWF)/All Rights Reserved

A group of women pose for a photo by the South Asian Women's Fund.


Como ejemplo del tipo de inversión que se requiere, el African Women’s Development Fund (Fondo de Desarrollo de las Mujeres Africanas, AWDF), un fondo de mujeres y también uno de los principales donantes de África, tuvo que pasar diez años cultivando sus relaciones con los donantes corporativos locales antes de recibir apoyo financiero. En otro ejemplo, Semillas, el fondo mexicano de mujeres, ha invertido casi 15 años en hacer crecer una red de donantes individuales, la cual ahora cuenta con más de 350 miembros que dan aproximadamente $75,000 dólares al año.

Al invertir en el desarrollo de relaciones, los fondos de mujeres se convierten en actores de cambio visibles en el ámbito local, que atraen a las personas interesadas en contribuir a la mejora de sus comunidades. En el caso del fondo de mujeres WHEAT Trust (Fondo para la Capacitación y Educación, Women’s Hope Education and Training Trust) en Sudáfrica, las sólidas relaciones que el fondo ha construido con las empresas y los empresarios locales les permitieron recaudar más de $68,000 dólares en 2014 a través de un evento.

Realizado por primera vez en 2008, el Almuerzo de 1,000 Mujeres (1000 Women’s Lunch) es un evento anual que reúne a corporaciones y donantes individuales para apoyar una misma causa. Los asistentes compran mesas o asientos en el evento, y este es patrocinado por los dos mayores supermercados de Sudáfrica, Pick and Pay y Shoprite, con los que WHEAT ya tenía una relación existente.

El South Asia Women’s Fund (Fondo de Mujeres del Sur de Asia, SAWF), un fondo regional que opera en Pakistán, Nepal, Sri Lanka, Bangladesh y la India y que ha otorgado más de $1.3 millones desde 2004, descubrió que colaborar con los miembros de su junta directiva en la creación de una red de donantes individuales era esencial para promover la filantropía local. Después de algunos años de participación en el fondo, Priya Paul, una destacada industrialista india y la directora de la mesa directiva del SAWF, se convirtió en la principal donadora individual del fondo, al hacer una donación anual de $20,000 dólares para brindar asistencia gratuita a mujeres litigantes en casos de divorcio, manutención, custodia, violencia doméstica y violencia sexual.

Aunque se requiere tiempo y esfuerzo para crear y mantener las relaciones, los fondos de mujeres han descubierto que la innovación es fundamental para recaudar fondos a nivel local. El Fondo HER Fund de Hong Kong recauda el 60 % de su presupuesto anual a partir de fuentes locales a través de diversas estrategias creativas. En Mongolia, MONES había enfrentado dificultades para ampliar su base de donantes individuales, ya que, en su experiencia, los individuos casi siempre rechazaban la primera solicitud, y dar un seguimiento continuo requería demasiados recursos. Sin embargo, utilizando un modelo de la Korean Foundation for Women (Fundación Coreana para Mujeres), el Relevo de 100 Líderes (100 Leader Relay), MONES recaudó 12.4 millones de tugriks (aproximadamente $6,570 dólares) en un solo mes, para sumar un total de 21.8 millones de tugriks (aproximadamente $11,550 dólares) de donaciones recibidas de donantes individuales en 2014.

La insistencia y la resistencia son la clave

En los últimos 25 años, los fondos de mujeres en el Sur y el Este globales han influido en la filantropía local y diseñado estrategias de movilización de recursos que se adaptan a sus contextos; esto ha abierto las puertas para que otras organizaciones de la sociedad civil recauden fondos para apoyar sus causas. En la actualidad, el reconocimiento de las contribuciones de los fondos de mujeres está aumentando con rapidez, lo que crea oportunidades para relacionarse con nuevos actores y así aumentar el apoyo a los derechos de las mujeres de manera considerable.

En su esfuerzo para fortalecer la resiliencia de los movimientos que han financiado, los donantes pueden aprovechar este impulso para ampliar las bases locales de apoyo a los derechos humanos al apoyar a los fondos de mujeres y a otros donantes locales para que tomen la iniciativa.


Lucía Carrasco Scherer es la directora de programas de la Red Internacional de Fondos de Mujeres (International Network of Women’s Funds). Durante los últimos 4 años, ha trabajado en el Comité Asesor para la iniciativa El avance de los derechos humanos: herramientas de conocimientos para los donantes del International Human Rights Funders Group (IHRFG).

Christen Dobson es investigadora y directora de proyectos sénior en el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, y gestiona el trabajo del Centro en materia de tecnología y derechos humanos.


 

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