Una agenda de aprendizaje compartida lleva el empoderamiento jurídico al siguiente nivel

El empoderamiento jurídico puede ser una fuerza transformadora en una gran variedad de temas, por lo que los esfuerzos al respecto a veces pueden parecer inconexos. Se requieren preguntas más claras para maximizar la experiencia y el conocimiento de quienes trabajan en este campo.


By: Erin Kitchell
August 2, 2018

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Photo: Joshua Wanyama - Flickr -  (CC BY 2.0) - Some rights reserved

Con más de 1500 organizaciones y casi 6000 miembros individuales, la Red Global de Empoderamiento Jurídico ofrece una plataforma para establecer contactos y compartir ideas.


El movimiento global a favor del empoderamiento jurídico es más fuerte que nunca. En todos los continentes del mundo, los defensores en las comunidades de base ayudan a los grupos vulnerables a entender, utilizar y moldear las leyes que afectan sus vidas. El empoderamiento jurídico abarca una amplia gama de áreas temáticas, como la salud, la violencia por razón de género, los derechos territoriales, la justicia ambiental y muchos más. Si bien esto habla del potencial transformador del empoderamiento jurídico, también significa que a veces puede parecer que el campo está conformado por una serie de esfuerzos paralelos e inconexos. En el ejercicio de nuestras labores, es demasiado fácil permanecer en nuestro carril o quedarnos aislados.

Con más de 1500 organizaciones y casi 6000 miembros individuales, la Red Global de Empoderamiento Jurídico ofrece una plataforma para establecer contactos y compartir ideas. Sin embargo, sin una visión compartida sobre las preguntas más importantes, nuestra comunidad corre el riesgo de perder oportunidades para profundizar aún más.

Un aprendizaje más profundo contribuye de dos maneras a llevar el campo del empoderamiento jurídico al siguiente nivel. En primer lugar, nos ayuda a mejorar. Si tenemos una actitud reflexiva sobre las preguntas centrales en nuestro campo, podremos mejorar nuestra forma de trabajar, lo que nos permitirá crear programas más sólidos y combatir la injusticia con mayor eficacia. Esto requiere estudiar preguntas de diseño básicas en diferentes áreas temáticas y contextos (por ejemplo, ¿cómo dar el apoyo y la supervisión adecuados a los promotores jurídicos para que puedan tener el mejor desempeño posible? ¿Cómo prepararlos de una manera que les permita ganar?).

En segundo lugar, las pruebas empíricas ayudan a justificar la inversión en el empoderamiento jurídico. El creciente movimiento a favor del empoderamiento jurídico tiene una potencia asombrosa, pero los niveles actuales de financiamiento distan mucho de lo necesario para sostener y hacer crecer el campo. En 2017, más del 63 % de los miembros de la Red Global de Empoderamiento Jurídico informaron que tendrían que cerrar sus puertas o realizar recortes considerables por falta de fondos. Las pruebas convincentes sobre sus efectos y eficacia pueden mostrar por qué el empoderamiento jurídico es importante y por qué debería ser una prioridad pública.

Después de casi quince años de experimentación, cada vez contamos con más pruebas acumuladas a partir de programas específicos de empoderamiento jurídico, pero aún quedan lagunas importantes. Un elemento esencial del que carecemos es el aprendizaje comparativo que pueda ayudarnos a entender qué funciona en diferentes contextos y por qué. Hace falta una manera de aprovechar los conocimientos que surgen de la experimentación en todo el mundo.

El 25 de abril, un grupo de 30 profesionales e investigadores del empoderamiento jurídico se reunió para dar el primer paso en el desarrollo de una agenda de aprendizaje. Como nos recordó Walter Flowers del Centro de Estudios para la Equidad y Gobernanza en los Sistemas de Salud (CEGSS): “El aprendizaje es una experiencia colectiva. Nadie dice yo puedo construir conocimiento por mi cuenta. Es un proceso colectivo”. Una agenda de aprendizaje compartida centra los esfuerzos de cientos de organizaciones en la misma dirección, lo que nos permite abordar de manera conjunta lagunas de conocimiento que ninguna organización podría resolver por sí sola. Al priorizar las preguntas clave, puede guiar la innovación y promover la reunión de pruebas sobre estrategias eficaces para el empoderamiento jurídico. Esto tiene una ventaja adicional: una comunidad de práctica que evoluciona en torno a una agenda de aprendizaje también mejora su práctica en tiempo real.

Algunas de las preguntas más urgentes incluyen:

  • Métodos de empoderamiento jurídico: ¿cómo pueden los promotores jurídicos superar las asimetrías de poder entre las comunidades y las empresas o entre las personas y los funcionarios corruptos?
  • Repercusiones: ¿cómo repercute el empoderamiento jurídico en cambios concretos para el bienestar humano? ¿Qué efectos tiene sobre la relación entre los funcionarios públicos y las personas a las que deben servir?
  • Relación con el Estado: ¿cómo pueden las organizaciones sortear las tensiones entre el enfrentamiento y la colaboración? ¿Hay maneras de diseñar el financiamiento público para mantener la independencia de quienes se dedican al empoderamiento jurídico?
  • Sostenibilidad del financiamiento: ¿de qué combinación de fuentes de financiamiento dependen las organizaciones de empoderamiento jurídico en la actualidad? ¿Qué otras posibilidades existen y cómo podemos acceder a ellas?
  • Catalizar el cambio social: ¿cómo pueden los activistas aumentar el poder de las comunidades mientras buscan remediar injusticias concretas? ¿Pueden los movimientos sociales contribuir a ampliar o profundizar los efectos de los esfuerzos de empoderamiento jurídico?

Cabe aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de aprendizaje. La gente tiende a pensar que el aprendizaje proviene de la investigación, pero ese no es el único camino. Hay una gran variedad de enfoques que contribuyen a su desarrollo: desde los intercambios entre pares, el uso de los datos de casos existentes y la evaluación y monitoreo de programas hasta los estudios formales de investigación. Estos procesos son los medios cruciales para traducir la reflexión en conocimientos y acciones. El aprendizaje puede provenir de cualquier proceso intencional para mejorar repetidamente la forma de trabajar en el campo.

Una ilustración de la magia de las agendas de aprendizaje es la capacidad de aprovechar el fracaso. En los desafiantes entornos en los que trabaja Namati, el fracaso es parte integral del proceso. Pero el aprendizaje convierte el fracaso en un recurso valioso. Por ejemplo, cuando evaluamos nuestro programa de Ciudadanía en Kenia, nos dimos cuenta de que la mayoría de los integrantes de la comunidad a los que atendimos veían su caso como un suceso aislado. La discriminación en la documentación de identidad es un fenómeno generalizado, pero pocos de ellos sabían que otras personas habían enfrentado las mismas dificultades. No habíamos hecho lo suficiente para desarrollar una comprensión colectiva de la discriminación como un problema más amplio. Desde entonces, comenzamos a organizar foros comunitarios para compartir información sobre las tendencias y relatos sobre las experiencias de diversos miembros de la comunidad.

Durante los próximos seis meses, Namati, la Red Global de Empoderamiento Jurídico y el Instituto Bernstein de Derechos Humanos continuarán involucrando a profesionales e investigadores para colaborar en el desarrollo de una agenda de aprendizaje compartida. La agenda de aprendizaje no debe residir en una organización o institución específica; en cambio, debe ser un documento vivo y dinámico que cualquier organización pueda adoptar y adaptar.

El día después de la reunión sobre la agenda de aprendizaje, participé en la conferencia Reimagining Justice (Reimaginar la Justicia), la cual convocó a activistas de derechos humanos de más de 25 países para hablar sobre la manera en que el empoderamiento jurídico puede transformar el acceso a la justicia y convertir los derechos humanos en realidad. Fue una oportunidad increíble para trazar las conexiones en todo nuestro trabajo. Mi cabeza estaba repleta de nuevas ideas que surgieron de lo que podría parecer una yuxtaposición inesperada: cómo se relacionaba el activismo sobre la reforma a la justicia penal en San José con la organización comunitaria en pro de la justicia en áreas mineras en Haití y con los esfuerzos para obtener el derecho a la vivienda en Nairobi.

Cuando miré alrededor de la sala, observé una comunidad increíble que se unía a través de geografías y causas, y me pregunté: “¿Cómo podemos crecer juntos? ¿Qué podemos aprender el uno del otro?”. Espero con interés explorar juntos estas preguntas en los próximos meses.

Para consultar un informe resumido de la conferencia, haga clic aquí.


Erin Kitchell es la directora de Práctica y Aprendizaje Global en Namati, donde lidera los esfuerzos para generar aprendizaje comparativo sobre métodos de empoderamiento jurídico y documentar los resultados. Antes de unirse a Namati, Erin pasó diez años trabajando en temas ambientales y de salud en África Occidental.


 

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