Traer los derechos humanos a casa: nuevas estrategias para la organización local

El deterioro de las condiciones económicas en las ciudades y comunidades de todo el mundo ha inspirado a más personas a organizarse a nivel local para defender y promover nuestro “derecho a la ciudad”.


By: Jackie Smith & Joshua Cooper
August 1, 2019

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A fines de abril, activistas comunitarios de toda Georgia y de lugares tan lejanos como Seattle y Nueva York se reunieron en Atlanta para aprender sobre el creciente movimiento global de las “ciudades de derechos humanos”. El deterioro de las condiciones económicas y la corrupción de la política nacional y local en las comunidades de todo el mundo han impulsado una tendencia en la que cada vez más personas se organizan a nivel local para defender y promover nuestro “derecho a la ciudad”. Estados Unidos se incorporó tarde, pero ya se está desarrollando un movimiento nacional.

A medida que la lógica del mercado ha llegado a dominar la mayoría de las decisiones de políticas locales, los activistas están descubriendo que la organización basada en los derechos humanos puede ser una herramienta poderosa para defender las necesidades básicas de las personas y lograr que los residentes se comprometan con su espacio y su comunidad. Malcolm X señaló esta dimensión internacional que a menudo se pasa por alto en el movimiento de los “derechos civiles” en EE. UU.: “Si elevas la lucha por los derechos civiles al nivel de los derechos humanos, puedes llevar el caso del hombre negro de este país ante las naciones de la ONU. Puedes llevarlo ante la Asamblea General. Puedes llevar al tío Sam ante un tribunal mundial. Pero el único nivel en el que se puede hacer esto es el nivel de los derechos humanos. Los derechos civiles te mantienen bajo sus restricciones, bajo su jurisdicción. Los derechos civiles te mantienen bajo su control”.


Una marcha del movimiento Black Lives Matter en Minneapolis, Minnesota. Foto: Fibonacci Blue/Flickr (CC BY 2.0)


La reunión nacional de ciudades de derechos humanos, organizada por el American Friends Service Committee y la US Human Rights Cities Alliance, se centró en estrategias para organizar “ciudades y comunidades de derechos humanos”. La reunión ofreció a los participantes ejemplos de otras ciudades y herramientas para la organización. Se prestó atención especial al proyecto EPU Ciudades (UPR Cities project), cuyo objetivo es movilizar a los grupos locales para que documenten las condiciones de derechos humanos en su localidad como parte de un Examen Periódico Universal (EPU) de las Naciones Unidas sobre el historial de Estados Unidos en materia de derechos humanos. El testimonio y los análisis de las ciudades y comunidades se recopilarán en un informe de partes interesadas que presentará la sociedad civil nacional y que utilizarán los funcionarios internacionales para formular recomendaciones a los funcionarios estadounidenses a fin de mejorar el cumplimiento nacional de las obligaciones jurídicas internacionales. El proyecto EPU Ciudades innova al generar recomendaciones centradas en las necesidades y experiencias específicas de las ciudades y las comunidades.

Pero dirigir la atención internacional hacia el historial de EE. UU. en materia de derechos humanos no es el único objetivo del proyecto. Su verdadero objetivo es crear una comunidad de derechos humanos en todo el país: personas que conocen sus derechos y están organizadas para defender estos derechos. EPU Ciudades ofrece un conjunto de herramientas de organización para apoyar los esfuerzos por movilizar a los residentes locales y dotarlos de recursos para dar forma a las prácticas locales de derechos humanos. Si bien los gobiernos nacionales ratifican los tratados y participan en los procesos de la ONU, en última instancia, los funcionarios locales son quienes toman y hacen cumplir las decisiones que se relacionan de forma más directa con las leyes y normas internacionales de derechos humanos. Sin embargo, muchos funcionarios locales desconocen el derecho internacional. Por lo tanto, corresponde a las comunidades humanas convertirse en lo que Rob Robinson, organizador de la National Economic and Social Rights Initiative (NESRI), llama “encargados de hacer cumplir los derechos humanos”.

Los alcaldes locales y otros líderes comunitarios tienen que rendir cuentas a las personas que se ven afectadas por sus decisiones.

La participación en el proyecto EPU Ciudades consta de tres pasos principales, llamados las “3 C”. En primer lugar, los residentes tienen que conseguir testimonios y documentación sobre las condiciones locales en materia de derechos humanos. Estos pueden ser afirmaciones sobre lo que las ciudades están haciendo bien, así como ilustraciones de lo que es preciso mejorar. Los informes locales pueden incluir tanto testimonios personales como datos sobre las condiciones locales. A continuación, los activistas deberán compilar esta información en dos informes. Uno de ellos es para el informe paralelo nacional que se enviará a las Naciones Unidas y formará parte de la revisión oficial del EPU sobre Estados Unidos. El otro está dirigido a las audiencias locales, incluido el público en general, los activistas y los funcionarios municipales y comunitarios. Este segundo informe se puede difundir de diversas maneras en el trabajo de organización local, y nuestro equipo nacional ayudará a los organizadores a vincular su trabajo local con las conversaciones nacionales y en la ONU. Por último, el proyecto EPU Ciudades insta a que se emprendan esfuerzos locales para “clamar” por los derechos humanos. No basta con solo documentar lo que está pasando, los residentes deben exigir que los funcionarios utilicen los principios de derechos humanos para guiar las decisiones de políticas a nivel local.  

Aunque saber que la comunidad internacional está prestando atención a las condiciones locales de derechos humanos quizás no motive a la administración de Trump a tomar medidas, los alcaldes locales y otros líderes comunitarios tienen que rendir cuentas a las personas que se ven afectadas por sus decisiones. Cuando les recordamos a los líderes que “el mundo está mirando”, podemos hacer que los derechos humanos se mantengan en la agenda pública. Además, podemos transformar el discurso local, llevándolo de la aceptación acrítica de la lógica de mercado hacia el reconocimiento de que los líderes deben garantizar que todos los residentes (sobre todo los más vulnerables) tengan lo que necesitan para alcanzar a plenitud su potencial humano. 

De hecho, muchas personas son más receptivas a las reivindicaciones de derechos humanos tras la crisis financiera de 2008: cada vez son más quienes cuestionan la capacidad del capitalismo globalizado para proporcionar puestos de trabajo seguros con salarios dignos mientras luchan por satisfacer necesidades básicas como la vivienda, la alimentación y la atención de la salud. Por otra parte, los informes de los Relatores Especiales de las Naciones Unidas sobre diversos derechos humanos refuerzan los argumentos a favor de la necesidad de priorizar los derechos humanos. En particular, la Relatora Especial sobre el Derecho a una Vivienda Adecuada, Leilani Farha, ha recomendado enérgicamente un cambio radical. En su informe de 2018 ante el Consejo de Derechos Humanos, afirma inequívocamente que la implementación de los derechos humanos debe ser “el objetivo primordial, y no una obligación subsidiaria o descuidada” de las políticas gubernamentales. Además, Farha fue mucho más allá de los pasillos de la ONU y emitió cartas formales (que se han hecho públicas) a jefes de gobiernos y corporaciones que están implicados en la crisis mundial de la vivienda.

La US Human Rights Cities Alliance está coordinando consultas del proyecto EPU Ciudades en todo el país en preparación para el EPU de Estados Unidos del 11 de mayo de 2020, con el fin de llevar las voces del pueblo a la Organización de las Naciones Unidas. Invitamos a los organizadores a participar en los procesos locales de revisión en materia de derechos humanos y ayudarnos a redactar el informe de partes interesadas de las ciudades de esta nación. A lo largo del próximo año, apoyaremos los esfuerzos locales para organizar eventos públicos y capacitar a los residentes a fin de que expresen sus preocupaciones y responsabilicen a los funcionarios públicos. También proporcionaremos herramientas para que los organizadores ayuden a los residentes a conocer más sobre el Examen Periódico Universal de Estados Unidos y sobre cómo podemos utilizar los informes internacionales para propiciar cambios en las políticas locales. 

 

Se tiene previsto continuar con una serie de seminarios web el 25 de julio y el 29 de agosto a las 6:00 p. m., hora estándar del este (EST). Las grabaciones de los seminarios web están o estarán disponibles en línea aquí. Si desea registrarse para los próximos seminarios web, envíe su nombre, organización (si corresponde) y ubicación a: uprcities@humanrightscities.mayfirst.org.

 


Jackie Smith es profesora de Sociología en la Universidad de Pittsburgh y coordinadora de la Pittsburgh Human Rights City Alliance. Es miembro del comité directivo nacional de la US Human Rights Cities Alliance.

Joshua Cooper es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Hawái y de Derechos Humanos en Blanquerna en Barcelona, Cataluña. Cooper coordina la promoción de los derechos humanos internacionales a nivel municipal y estatal como director ejecutivo del Hawai’i Institute for Human Rights. Es miembro del comité directivo nacional de la US Human Rights Cities Alliance.


 

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