En búsqueda de la equidad: transformando las estructuras de poder en los derechos humanos

El marcador del progreso hacia una ecología equitativa en materia de derechos humanos es cuando las agrupaciones locales y nacionales ya no tienen que esperar a ser invitadas.

Barbara Klugman , Ravindran Daniel , Denise Dora , Maimouna Jallow , Marcelo Azambuja
November 30, 2017

La sabiduría convencional en materia de derechos humanos es que solo las ONG internacionales constituyen la voz legítima de la sociedad civil para hablar sobre las distintas cuestiones de derechos en todo el mundo. Sin embargo, la mayoría de ellas tienen su sede en el Norte global, o recientemente se descentralizaron o mudaron sus oficinas centrales del Norte global. Para ayudar a diversificar y fortalecer el movimiento de derechos humanos, Ford emprendió la iniciativa global de Fortalecimiento de los Derechos Humanos en Todo el Mundo (SHRW, por sus siglas en inglés) en 2012: un esfuerzo de cinco años y $54 millones de dólares que proporcionó financiamiento básico de largo plazo (cinco años) a catorce organizaciones beneficiarias para internacionalizar aún más el movimiento de derechos humanos e incrementar sus efectos. En 2016, casi al final de esta iniciativa, Ford contrató a un equipo independiente para llevar a cabo una revisión, a fin de evaluar lo que logró (y lo que no).

La revisión encontró que si bien el campo sigue privilegiando a las agrupaciones internacionales de derechos humanos, hay cambios positivos en marcha. Por un lado, hay agrupaciones de derechos humanos nacionales y del Sur global que influyen sobre el movimiento de derechos humanos por su cuenta; por otro lado, existen nuevas modalidades de organizaciones internacionales que abarcan el Norte y el Sur, agrupaciones internacionales y nacionales, que están modelando formas efectivas de utilizar sus diversas capacidades para promover los derechos humanos.

Una conclusión clave de esta revisión fue que si las agrupaciones nacionales quieren tener efectos a nivel global, necesitan recursos independientes. Esto les permite decidir qué temas quieren poner de relieve ante las agrupaciones de derechos humanos de otros lugares del mundo, encontrar aliados que enfrenten desafíos similares y realizar investigaciones y generar datos empíricos en múltiples contextos. Por ejemplo, en la iniciativa global SHRW, la organización argentina CELS encontró que las mujeres que cometieron delitos relacionados con las drogas constituían el 70 % de las mujeres internadas en prisiones federales en Argentina. CELS lideró una iniciativa conjunta con otras 16 organizaciones para solicitar la primera audiencia regional sobre políticas de drogas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en marzo de 2014, con lo que estableció un vínculo explícito entre la normativa sobre drogas y los problemas de derechos humanos. A través de este tipo de colaboraciones, CELS y sus aliados lograron llamar la atención del movimiento internacional de derechos humanos, lo que incluyó la incorporación del tema en la agenda de la Comisión de Derechos Humanos y la Comisión de Estupefacientes.

Global Action-Researchers Share Ideas Participants at the annual Global Action-Research Workshop for Young Human Rights Advocates in Leticia, in the Colombian Amazon discuss issues on environment justice. Photo © Dejusticia  


La revisión encontró muchos otros ejemplos de innovación que incluyeron cambios en la distribución del poder y en las modalidades organizativas. Por ejemplo, Conectas, una organización internacional de derechos humanos con sede en Brasil, organiza el Coloquio Internacional de Derechos Humanos, cuyo objetivo específico es crear un espacio para que las agrupaciones de derechos humanos del Sur global aprendan juntas y compartan conocimientos. Durante el curso de la iniciativa, Conectas ha aprovechado las relaciones creadas en virtud de la misma para disminuir su propio poder y control sobre la agenda y las decisiones que afectan a quienes participan en el Coloquio. Un ejemplo fue su decisión de invitar a agrupaciones de otras partes del mundo para que fueran coanfitrionas del Coloquio Internacional de Derechos Humanos en 2015. Con el fin de garantizar un proceso más incluyente, Conectas ahora celebrará el evento cada dos años, precedido por una serie de reuniones preparatorias a nivel regional para permitir más aportes de las agrupaciones locales.

En efecto, a pesar de la inequitativa distribución de recursos en el movimiento de derechos humanos, algunas de las ONG internacionales en esta iniciativa demostraron formas eficaces de apoyar una ecología más equitativa y eficiente. Una de ellas es el uso de sus marcas o plataformas para apoyar las iniciativas locales y nacionales. Por ejemplo, en colaboración con investigadores que trabajan en el terreno en todas las regiones del mundo, el Business and Human Rights Resource Centre (BHRRC) (Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos) rastrea y divulga las repercusiones de las actividades empresariales para los derechos humanos. Su informe sobre la industria del carbón en India, Colombia, Sudáfrica y Egipto, Digging Deeper, co-escrito con Dejusticia, fue fundamental para ofrecer una visión desde el Sur global de las consecuencias, a veces devastadoras, de las industrias extractivas y se presentó en la Conferencia (de las Partes) sobre el Cambio Climático de 2015. El reconocimiento de la marca del BHRRC les permite a las agrupaciones locales de derechos humanos atraer la atención de las empresas transnacionales de maneras que no podrían lograr por su cuenta.

Otra lección aprendida a partir de algunas de las ONG internacionales en la iniciativa es que una estructura basada en la membresía, con un modelo democrático de gobernanza, es una herramienta efectiva para que las agrupaciones nacionales y del Sur global logren la incorporación de sus temas en las agendas del movimiento. La membresía es una forma fundamental de alcanzar e involucrar a las agrupaciones y los defensores de derechos humanos sobre el terreno. Una ejemplo de esto es Forum-Asia, que inició un Programa de Aprendizaje sobre Defensa y Promoción a Nivel Global en materia de Derechos Humanos y Desarrollo con becas para participantes de sus organizaciones miembros y otros solicitantes sin recursos financieros.

Otro mecanismo más que pueden utilizar las ONG internacionales y las agrupaciones nacionales de derechos humanos es apoyar a las comunidades a organizarse por su cuenta para que se independicen económicamente. Por ejemplo, en marzo de 2015, AWID proporcionó apoyo y recursos críticos para una reunión destinada a consolidar una organización de defensoras de derechos humanos en el Medio Oriente y África del Norte. Ese mismo mes, se lanzó oficialmente la Coalición de Defensoras de Derechos Humanos del Medio Oriente y África del Norte (WHRD MENA, por sus siglas en inglés).

"Un elemento central para desarrollar un movimiento equitativo de derechos humanos es establecer métodos para que las agrupaciones colaboren."

Un elemento central para desarrollar un movimiento equitativo de derechos humanos es establecer métodos para que las agrupaciones colaboren para conceptualizar posibles foros, programas de investigación, publicaciones, centros de estudios sobre políticas u otros espacios. Esto garantiza que la configuración de sus agendas y procesos incluya, de forma rutinaria y automática, la colaboración y los intereses de personas a nivel nacional. Por ejemplo, el Legal Resources Centre (Centro de Recursos Legales) en Sudáfrica trabajó con dos alianzas existentes centradas en el Tratado de las Naciones Unidas sobre las empresas transnacionales: la Alianza por el Tratado, una amplia alianza global de organizaciones que abogan por un tratado sobre corporaciones transnacionales, y la Campaña Global para Desmantelar el Poder de las Transnacionales (o el “Tratado de los Pueblos”), que se centra en incorporar las voces de la comunidad en el proceso.

De hecho, asegurar que las alianzas con una combinación de ONG internacionales y nacionales profesionalizadas —y representantes de la comunidad o de los movimientos sociales— reconozcan plenamente las habilidades y experiencia de estas últimas organizaciones es fundamental para transformar la ecología de la comunidad global de derechos humanos.

La necesidad de este cambio de poder se hizo evidente cuando la revisión demostró que, en general, la segunda generación de beneficiarias de la iniciativa, ONG internacionales principalmente, tenían más influencia sobre las respuestas y la cobertura de los medios. La primera generación, conformada en su mayoría por instituciones nacionales o del Sur global, tuvieron un impacto menor. Esto se debió a una de dos razones: que las organizaciones en cuestión dieron menos atención a las campañas mediáticas o que los medios globales consideran que las grandes ONG internacionales tienen una voz más legítima.

Para evitar restar atención a las organizaciones locales, las ONG internacionales tienen que desarrollar vínculos con estas agrupaciones mediante una colaboración constante basada en la confianza y la transparencia, a fin de crear significados en conjunto, en lugar de utilizar las “voces” del Sur para alcanzar sus propios objetivos. Esto requiere que las ONG internacionales respeten las perspectivas locales y no permitan que las grandes burocracias o la lejanía de sus equipos operativos y de comunicación perjudiquen una colaboración efectiva. No es posible ni adecuado que cada agrupación intente ser la encargada de reunir las pruebas, construir las relaciones con los medios y desarrollar las herramientas. Al trabajar en profunda sinergia con agrupaciones locales de diferentes partes del mundo, las ONG internacionales pueden aportar un valor agregado de manera ética.

El marcador del progreso hacia una ecología equitativa es cuando las agrupaciones locales y nacionales ya no tienen que esperar a que las inviten al sistema global de derechos humanos. En efecto, las agrupaciones locales pueden y deben crear sus propios espacios para la creación de alianzas y coaliciones. Y con más libertad financiera, estas organizaciones, así como las ONG internacionales comprometidas con los derechos humanos dentro del movimiento, pueden crear espacios que permitan a otros grupos de base aumentar su independencia y transformar aún más la dinámica del poder.

ABOUT THE AUTHOR

Barbara Klugman

Barbara Klugman es una profesional autónoma sudafricana que trabaja en temas de evaluación y estrategias. Anteriormente, dirigió el portafolio internacional de proyectos de derechos sexuales y reproductivos de la Ford Foundation y fundó y dirigió el Proyecto de Salud de las Mujeres, en Sudáfrica. Barbara es profesora visitante a tiempo parcial en la Facultad de Salud Pública de la Universidad del Witwatersrand, Sudáfrica, y presidenta de la mesa directiva del Urgent Action Fund-Africa.

Ravindran Daniel

Ravindran Daniel es un abogado de derechos humanos de la India. Se desempeñó como director de la División de Derechos Humanos en las misiones de paz de la ONU en Timor Oriental, Libia y Sudán. En 1991, estableció el Asian Forum for Human Rights and Development y fue miembro del comité que inauguró la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Denise Dora

Denise Dora es abogada y activista de derechos humanos en Brasil. Fue miembro fundador de Themis - Gênero Justiça e Direitos Humanos en 1993 y actualmente es socia principal en un despacho jurídico especializado en organizaciones de la sociedad civil, el derecho a la igualdad y el derecho socioambiental.  Forma parte de la mesa directiva del Fundo Brasil de Direitos Humanos y Terra de Direitos.

Maimouna Jallow

Maïmouna Jallow es una consultora y narradora de relatos con sede en Kenia. Anteriormente, dirigió el equipo de comunicaciones regional de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el Cuerno de África y trabajó como productora y corresponsal de BBC World Service. Es cofundadora del grupo de medios Positively African.

Marcelo Azambuja

Marcelo Azambuja es abogado y activista de derechos humanos en Brasil. Durante los últimos diez años, ha trabajado con movimientos sociales, incluido el movimiento de trabajadores rurales sin tierra y el movimiento nacional por la vivienda. Actualmente, es socio principal de un despacho jurídico especializado en la libertad de asociación y los derechos humanos.

 

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