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Donar con confianza: cómo puede la filantropía transformar las relaciones de poder

La filantropía puede reproducir los patrones opresivos o puede transformar las relaciones entre los donantes y los donatarios al otorgarles poder de decisión y confianza junto con el dinero.


By: Ise Bosch & Claudia Bollwinkel
June 20, 2019

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Foto: PxHere


Recientemente se ha hablado mucho de la descolonización de la riqueza y de cómo la filantropía sigue repitiendo patrones que tienen sus raíces en la opresión. Si queremos una filantropía que no sea meramente transaccional, sino transformadora, tenemos que transferir el poder de decisión junto con el dinero. De lo contrario, nos veremos atrapados en lo que Peter Buffet llamó  “Colonialismo Filantrópico”: cuando los donantes conservan el poder para determinar la agenda. Al dar fondos a organizaciones intermediarias con estrategias participativas sólidas para que los distribuyan o mediante donaciones directas a organizaciones de base, el poder que el dinero suele aportar a unos pocos se puede transformar en poder para muchos.

Durante diez años, nuestra organización, Dreilinden, ha financiado movimientos de personas LGBTIQ en todo el mundo. El año pasado, en un ejercicio de reflexión sobre nuestro trabajo, contratamos a una consultora para que entrevistara a 40 entidades financiadas, empresas en las que invierte Dreilinden, intermediarios que se alían con nosotros y colegas filántropos acerca de sus percepciones sobre el trabajo de la organización. La imagen que se desprende de esta retroalimentación es un modelo de filantropía que se traduce en un reparto de poder.

Sin embargo, reconocemos que es necesario cierto grado de tolerancia al riesgo para ceder el control, y nos esforzamos por cambiar nuestra manera de entender el riesgo. Definimos el riesgo en la filantropía como el riesgo de no alcanzar el máximo impacto social. Alcanzar el máximo impacto social implica asumir riesgos. Por lo general, las instituciones no animan a los responsables de asignar las subvenciones a que corran riesgos, por razones relacionadas con la reputación y la dinámica institucional. Esta tendencia está profundamente arraigada y es difícil de combatir, porque no es transparente. Es indispensable realizar un análisis, y tener una buena comunicación interna, con respecto a cuáles tipos de riesgos son tolerables o incluso deseables y cuáles son particularmente peligrosos para la institución. Por ejemplo, ¿cuál es exactamente el papel del riesgo reputacional? ¿Es posible que la reputación de ser auténticos agentes de cambio compense en parte el riesgo de fracasar? En lo que se refiere a un apoyo en particular: ¿cuáles son los riesgos específicos del proyecto y cómo se pueden afrontar de forma proactiva?

Prestar especial atención a los objetivos a largo plazo puede ayudar a desarrollar una mayor tolerancia al riesgo al asignar las subvenciones. En una evaluación interna, Dreilinden considera tres tipos de riesgos antes de dar una subvención: el riesgo de no tener el impacto deseado, el riesgo de no dar la subvención y los riesgos institucionales y de reputación tanto para la organización activista como para Dreilinden. Se sopesan estos diferentes aspectos y la evaluación se comparte con la organización que recibiría el apoyo; en algunas ocasiones, la evaluación incluso se realiza en conjunto. Los resultados y el impacto también se discuten, principalmente en conversaciones, con la organización beneficiaria. En este proceso, la percepción de la beneficiaria sobre qué funcionó y qué no es fundamental.

Nuestra experiencia muestra que tomar riesgos nos acerca más a la consecución de nuestra misión: más del 80 % de las organizaciones a las que financiamos informaron que el apoyo de Dreilinden les permitió realizar trabajos pioneros que no se habían realizado antes, como publicar el primer libro en Alemania sobre derechos humanos de las personas intersexuales escrito por una persona activista intersexual. Además, el 82 % de ellas informaron que lograron cambios de poder en sus comunidades. Una de ellas es la Astraea Lesbian Foundation for Justice en Nueva York. Ise Bosch fue la donante-fundadora del Fondo Internacional de Astraea para las Minorías Sexuales, el cual hasta ahora ha otorgado cerca de $19 millones a más de 500 agrupaciones en 99 países.  En una encuesta reciente entre las agrupaciones financiadas por Astraea, el 91 % de las personas encuestadas de habla hispana dijeron que el financiamiento de Astraea les permitió hacer cosas que eran importantes para ellas, pero que otros financiadores no quisieron apoyar.

Comunidad LGBTIQ en escenario para la entrega del premio en 2018

La raíz de este enfoque es la confianza en que nuestros aliados tomarán las decisiones correctas en el momento correcto, la confianza en las soluciones que las comunidades crean para sí mismas y la confianza en la capacidad de aprendizaje de los donantes. Llevamos esta confianza a la práctica al minimizar constantemente la burocracia y otorgar el 90 % de nuestras donaciones como financiamiento de largo plazo sin restricciones. La burocracia se cuela en toda institución, así que minimizarla debe ser una de las principales prioridades. Las instituciones deben ser valientes y cuestionar su modo de trabajo actual. El financiamiento que reciben muchas organizaciones es un apoyo restringido para proyectos específicos. Por el contrario, el dinero sin restricciones les permite a las organizaciones hacer lo que realmente quieren hacer. Esta estrategia requiere confianza en las capacidades de las organizaciones. Una manera de desarrollar esta confianza es poner especial atención a las relaciones: conocerse y construir juntos una base sólida. Las llamadas telefónicas y las reuniones personales funcionan mejor para esto que el correo electrónico y los formularios. Pasar tiempo social y compartir historias personales con varios activistas comunitarios también ayuda a entablar relaciones con otras personas dentro de sus redes.

Los resultados que hemos observado son contundentes: el 93 % de nuestras organizaciones aliadas reportan que han experimentado un fortalecimiento institucional que aún se percibe. En el caso de algunas organizaciones —como Iranti, una organización con sede en Johannesburgo que defiende los derechos de las personas LTI a través de los medios de comunicación—, el nuestro fue el primer financiamiento que recibieron. Para otras, brindó estabilidad básica durante años, como para la Initiative for Strategic Litigation in Africa (ISLA) que organiza redes de abogados que trabajan en temas de derechos humanos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ. Otras agrupaciones, como Astraea, recibieron apoyo para la creación de nuevos programas.

Observamos un círculo virtuoso de autoafirmación: el financiamiento sin restricciones que se da con confianza y respeto lleva a que las organizaciones determinen sus propias agendas y construyan estructuras internas según sus propias ideas. De esta manera, las organizaciones pueden trabajar a partir de una base sólida y actuar con integridad. A su vez, más donantes están dispuestos a otorgar financiamiento sin restricciones y otras opciones de financiamiento de largo plazo. Este fue el caso de ISLA, donde se creó un grupo de donantes que colaboran para garantizar la sostenibilidad de la organización al brindar apoyo operativo conjunto.

 

Un círculo enriquecedor: un modelo de beneficio mutuo para las organizaciones sin fines de lucro y los financiadores. Dibujo de Detlev Pusch.

El resultado es una situación de beneficio mutuo para activistas y donantes por igual. De acuerdo con la dirigencia de Astraea, gracias a que el financiamiento básico de Dreilinden les permite ser congruentes y actuar con integridad, han podido facilitar financiamiento flexible de otros donantes. Algunas fundaciones alemanas están comenzando una iniciativa conjunta para alentar a más donantes a pasar de la financiación restringida de proyectos al apoyo básico y con menos restricciones.

Otro aspecto de la distribución de poder es que el dinero proporciona acceso y puede transformar la dinámica de poder. Las personas adineradas suelen tener un lugar en las mesas de toma de decisiones y tienen acceso a espacios a los que no pueden llegar las personas con menos privilegios. Por ejemplo, cuando Ise recibió el premio de la Association of German Foundations en 2018, invitó a que la acompañaran en el escenario a activistas y sus simpatizantes, quienes de otra manera no habrían tenido tal reconocimiento público. Darle un buen uso al privilegio puede ser complejo, pero cuando se hace bien, se pueden lograr efectos poderosos.

De hecho, persiste un conflicto intrínseco: ¿cómo podemos combatir la discriminación desde una posición de privilegio? Para alcanzar un nivel de igualdad, cuando un lado tiene más opciones que el otro, debemos tener un espíritu de solidaridad fuerte: vamos a ganar esto, o a perderlo, juntos. Se trata de cambiar la calidad del dinero. Es importante reconocer nuestra propia autonomía desde una perspectiva crítica: asumir el poder que está a nuestra disposición, pero sin aceptar la exclusión de los demás.

 


Ise Bosch tiene más de 20 años de experiencia apoyando los derechos humanos, a las mujeres y a las minorías sexuales. En 2008, vendió sus acciones en la empresa familiar y creó Dreilinden, que respalda los derechos LGBTIQ a nivel mundial. En sus palabras, es una donante-activista.

Claudia Bollwinkel es asesora superior de programas en Dreilinden. Durante sus 15 años como gerente de programas de filia. die frauenstiftung, un fondo para mujeres en Alemania, adquirió un profundo conocimiento sobre la financiación desde una perspectiva feminista y la selección participativa de donatarias.


 

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