Ante el auge del autoritarismo, el antiliberalismo y la polarización tóxica, la necesidad de que los defensores de los derechos humanos consigan nuevos aliados es más acuciante que nunca. En 2022, un consorcio de organizadores, académicos y filántropos, entre los que se encuentran los autores de este artículo, puso en marcha el proyecto «Narrative Engagement Across Difference» (NEAD). Partimos de la hipótesis de que reforzar nuestras competencias narrativas es clave para romper los silos y promover una mayor solidaridad y acción colectiva. Combinando investigación aplicada y experimentación, una autorreflexión sincera y experiencias prácticas compartidas en contextos muy diversos, elaboramos una serie de herramientas y conclusiones del proyecto NEAD. Aquí compartimos nuestro recorrido y algunos de los recursos que desarrollamos.
Queríamos ir más allá de entender la práctica narrativa como un medio para encontrar las «palabras mágicas» que hicieran más eficaz la comunicación estratégica. En cambio, nos centramos en las competencias narrativas que construyen y sostienen infraestructuras relacionales profundas que permiten que una diversidad de actores se sumen y contribuyan a nuestros movimientos.
Las competencias narrativas necesarias para construir una «carpa más amplia»
El proyecto NEAD se centró en las narrativas como sistemas de construcción de sentido: historias que determinan cómo interpretamos el mundo. Por ejemplo, los gobiernos autoritarios e iliberales —e incluso las democracias liberales— han utilizado a menudo la narrativa profunda de la «seguridad» para concentrar el poder estatal y corporativo a costa de las libertades y los derechos. Una retórica de deshumanización, miedo y escasez genera una sensación de amenaza que se aprovecha para justificar un mayor poder estatal y empresarial como una respuesta de «sentido común», tal y como ocurre en las respuestas de estos Estados ante la migración y las personas en movimiento para justificar la inversión en la industria de la vigilancia y la seguridad en expansión, así como en las medidas para criminalizar la solidaridad con los migrantes y a los organizadores de la justicia. Un público complaciente acepta o respalda las acciones estatales que se derivan de la narrativa de la seguridad. Fortalecer nuestras competencias narrativas nos permite analizar cómo esas narrativas profundas (o sistemas de construcción de significado) pueden afectarnos de manera diferente a como lo hacen con otros.
Las investigaciones muestran que los movimientos prodemocráticos exitosos incluyen una amplia participación que abarca diversas identidades, sectores, zonas geográficas e ideologías. Construir ese nivel de diversidad dentro de un esfuerzo prodemocrático de «amplia base» requiere identificar e involucrar muchas narrativas profundas diferentes. El proyecto comenzó con una revisión bibliográfica interdisciplinar de todas las formas en que las prácticas narrativas podrían reforzar u obstaculizar la colaboración a pesar de las diferencias. A continuación, profundizamos en tres competencias fundamentales que sustentan una participación narrativa exitosa: la legitimidad narrativa (cómo las narrativas regulan y determinan las interacciones entre las personas), el poder narrativo (la dinámica de la toma de decisiones en el panorama narrativo) y la complejidad narrativa (la capacidad de cualquier narrativa para evolucionar y cambiar).
Lecciones del proceso y aprendizajes internacionales
Lo que comenzó como una revisión bibliográfica muy amplia y multidisciplinar tuvo que pasar rápidamente de la teoría a la práctica para que el equipo de NEAD pudiera centrarse en desarrollar más a fondo las ideas más esenciales. A través de una serie de encuentros, talleres, presentaciones y tertulias en pequeños grupos con profesionales de la narrativa de todo el mundo, nos dimos cuenta de que, para que nuestros hallazgos fueran relevantes, era crucial dar prioridad a un lenguaje accesible y partir de las prácticas existentes y las experiencias vividas por los organizadores.
Algunos comentaristas han interpretado el uso de prácticas de participación narrativa para ampliar la base de apoyo como una forma actualizada de concebir la organización eficaz. Sin embargo, una postura de persuasión con el objetivo de conseguir que más personas se sumen a un objetivo o una posición política ya formulados es muy diferente de una postura de participación, que permite a aliados inesperados incorporar sus diversas formas de ser y de actuar. En un momento de auge del autoritarismo y las fuerzas antidemocráticas, una postura de participación —que replantee los modelos de organización en torno a líneas más inclusivas— resulta fundamental.
Para ampliar nuestro alcance, reunimos a profesionales de la narrativa de todo el mundo (India, Filipinas, Kenia, Uganda, Etiopía, Nigeria, Sudán, España y Estados Unidos) en un grupo denominado «Amigos de NEAD». Esta comunidad internacional de aprendizaje ayudó a identificar qué prácticas resultaban más útiles, qué retos narrativos teníamos en común y cuáles eran específicos de cada contexto. Nos reuníamos mensualmente en línea para compartir y perfeccionar nuestras diversas prácticas y contribuir al desarrollo de las herramientas de NEAD. Y lo más importante: creamos fuertes lazos de solidaridad transfronteriza que permitieron a las participantes convertirse en modelos a seguir y defensoras más sólidas de las prácticas de participación narrativa en sus propias esferas de influencia.
Las ideas que surgieron de las sesiones de «Amigos de NEAD» abarcaron un amplio espectro. Vimos el poder de la participación narrativa encarnada en lugares como la India, donde trabajar más allá de las diferencias de casta y religión creó un nuevo sentido de dignidad compartida que no se lograba a costa de «los demás». Aprendimos cómo el compromiso más allá de la división entre lo urbano y lo rural dentro de los movimientos feministas, y el manejo de profundas costumbres y tradiciones culturales en lugares como Uganda, revelaron los contornos del poder narrativo. Reflexionamos sobre la complejidad narrativa de los derechos de las personas trans en países como España, donde los esfuerzos exitosos por cambiar el terreno narrativo ayudaron a atraer a nuevos aliados. Y, por último, compartimos la importancia de identificar narrativas y estrategias que pudieran resultar contraproducentes.
Recursos de NEAD
Cuatro años enriquecedores de aprendizaje entre contextos culminaron en la creación de tres recursos principales de NEAD que nos complace compartir:
Como punto de partida, hemos elaborado un vídeo animado y una guía complementaria para pensar de forma narrativa, diseñados para el autoaprendizaje o como parte de un debate moderado con grupos que deseen dar un giro hacia un enfoque de participación narrativa.
También llegamos a la conclusión de que determinar en qué líneas de diferencia hay que actuar requiere, en primer lugar, trazar un mapa del terreno narrativo en el que operamos. En respuesta a esta necesidad, desarrollamos una herramienta de mapeo de NEAD que da prioridad a la autorreflexión y a la construcción personal de significado como medio para cuestionar supuestos y crear las condiciones para que surjan aliados inesperados. Puedes descargar la herramienta de mapeo del panorama narrativo y la descripción general del podcast que la acompaña aquí.
Por último, hemos constatado que uno de los principales retos a la hora de luchar contra el autoritarismo y la polarización tóxica es cómo contrarrestar sus narrativas fundamentales. Para abordar este problema, hemos elaborado un compendio de tensiones y provocaciones estratégicas (con ejemplos del contexto estadounidense) para ayudar a los organizadores a determinar las ventajas e inconvenientes de determinadas decisiones a la hora de abordar una narrativa hostil o poco constructiva. Puedes descargar el compendio aquí.
Conclusión
El proyecto NEAD dejó claro que debemos seguir creando espacios para que los organizadores y los profesionales de la narrativa puedan tomarse un respiro, reflexionar juntos, experimentar con diferentes estrategias, aprender de lo que funciona, ampliar nuestros círculos y adaptarnos y cambiar de rumbo si es necesario. Estos son los cimientos de una infraestructura narrativa que es a la vez relacional y duradera.
Desarrollar competencias narrativas nos ayuda a darnos cuenta de cómo funcionan las historias en el mundo y de cómo pueden moldear nuestras interacciones. Nos ayuda a descubrir historias antes ocultas y amplía lo que consideramos posible.
Esperamos recibir comentarios sobre estos recursos y seguir construyendo una comunidad con todas las personas que trabajan para fomentar la participación más allá de las diferencias y construir poder colectivo.
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El proyecto «Narrative Engagement Across Difference» (NEAD) fue una iniciativa de aprendizaje activo de cuatro años de duración coordinada por The Horizons Project con el apoyo del Fondo para los Derechos Humanos Globales.