Las tecnologías de cadena de bloques aportan una transparencia que podría mejorar las prácticas de derechos humanos

Las soluciones de cadena de bloques podrían ayudar a las empresas a cumplir con la diligencia debida en materia de derechos humanos con mayor eficacia y eficiencia.


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La tecnología de cadena de bloques (blockchain) está despertando entusiasmo en todas las industrias debido a su potencial para mejorar la transparencia en las cadenas de suministro. Una característica menos conocida de esta tecnología es su capacidad de ayudar a las empresas a cumplir los compromisos de integridad de la cadena de suministro que exigen los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos (PRNU), conforme a los cuales las empresas deben evaluar los efectos reales y posibles de sus actividades sobre los derechos humanos.

La noción de “diligencia debida en materia de derechos humanos” articulada en los PRNU, que tiene la integridad de las cadenas de suministro como una implicación clave, se ha ido integrando a cada vez más leyes estadounidenses y de otros países, incluida la Ley de Transparencia de las Cadenas de Suministro de California, la Ley Dodd Frank, la Ley Lacey, La Ley sobre la Esclavitud Moderna del Reino Unido y el Reglamento sobre Minerales de Zonas en Conflicto de la UE. En lo que se refiere al tema de este artículo, estas leyes (1) prohíben que las empresas obtengan bienes o servicios de proveedores que no respeten las normas humanitarias reconocidas o (2) imponen requisitos de divulgación exhaustivos.

Cualquier empresa con cadenas de suministro transfronterizas de múltiples niveles debe considerar la implementación de soluciones de cadena de bloques para cumplir las leyes de integridad de las cadenas de suministro mencionadas más arriba. Por diseño, las cadenas de bloques son libros contables digitales incorruptibles que pueden registrar prácticamente cualquier cosa de valor. En esencia, una cadena de bloques es una base de datos descentralizada cuyos registros se almacenan en “bloques” que se mantienen y verifican continuamente por una red informática. Las cadenas de bloques solo pueden modificarse mediante la adición de nuevos bloques; los bloques ya existentes no se pueden editar, ajustar ni cambiar. Cada computadora en la red, o “nodo”, contiene una copia de la cadena de bloques, y estos nodos tienen la tarea de validar en tiempo real cualquier cambio realizado en la cadena. Esto hace que los datos de la cadena de bloques se puedan verificar fácilmente, sean resistentes a las alteraciones y estén disponibles al instante para cualquier persona dentro de la red. Además, el acceso a la cadena de bloques puede abrirse al público, sin restricciones, o limitarse a un grupo seleccionado de actores interesados. 

Cuando no se cuenta con soluciones de cadena de bloques, puede ser complicado rastrear las actividades que ocurren dentro de una cadena de suministro más allá de los primeros dos niveles de proveedores, por lo que un seguimiento exhaustivo resulta poco práctico. Sin embargo, en las cadenas de suministro de minerales de zonas en conflicto puede haber siete u ocho niveles entre la mina y el consumidor, y esa distancia puede ser de hasta 50 niveles en el caso de los componentes electrónicos. Por esta razón, las empresas suelen ser las últimas en enterarse de las actividades en sus cadenas de suministro que no son congruentes con las políticas empresariales sobre temas como el uso de mano de obra infantil, forzosa o en condiciones de servidumbre, o la adquisición de minerales de zonas en conflicto.

Las empresas que se cambian a la tecnología de cadena de bloques consiguen que sus registros se verifiquen instantáneamente y se almacenen en cada nodo de la red, y esta estructura de autorregulación proporciona un grado de transparencia y control que no ofrecen las típicas bases de datos centralizadas. Al combinar el uso de las cadenas de bloques con las aplicaciones de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), como las tecnologías de rastreo basadas en GPS, las empresas pueden rastrear los bienes y servicios en tiempo real y generar informes exhaustivos en segundos, en lugar de días. Una simulación reciente de retiro de producto realizada por Walmart encontró que se necesitaron 6 días, 18 horas y 26 minutos para rastrear manualmente un simple paquete de mangos rebanados hasta su origen. Una solución de cadena de bloques desarrollada por IBM repitió la tarea en 2.2 segundos.

Con una cadena de custodia de bienes y servicios inalterable y autocertificada, las empresas pueden identificar con rapidez las posibles violaciones de derechos humanos y recopilar la información necesaria para implementar soluciones. Esto permite que las empresas mejoren el cumplimiento de sus obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos. Por ejemplo, para identificar un problema relacionado con el uso de mano de obra infantil en las fases iniciales de la cadena de producción, basta con combinar una cadena de custodia sólida con informes creíbles de violaciones de las normas sobre trabajo infantil por parte de determinadas fuentes de suministro o en determinadas regiones. Por supuesto, este uso de la cadena de bloques es tan válido como los informes en los que se basa y, por lo tanto, podría abusarse de él si se generan informes sin tener en cuenta las condiciones reales de trabajo en las fases iniciales de la cadena de producción.

Varias industrias ya están utilizando la capacidad de rastreo instantáneo de la tecnología de cadena de bloques para garantizar que los productos se obtengan de forma sostenible y responsable y que los reciban quienes más los necesitan:

  • El programa Building Blocks del Programa Mundial de Alimentos utiliza esta tecnología para facilitar la distribución de asistencia en efectivo para compra de alimentos a los refugiados sirios en Jordania. Los refugiados pueden comprar en una tienda de abarrotes especializada y, en lugar de pagar con efectivo o tarjeta de crédito, se escanea su iris, lo que confirma su identidad y envía el pago automáticamente.  
  • De Beers anunció su inversión en una “plataforma de trazabilidad de diamantes”, que empleará tecnología de cadena de bloques para proporcionar un registro único e inmutable que permita rastrear la vida completa de un diamante. Será la primera plataforma de trazabilidad que abarcará toda la cadena de valor de los diamantes.  
  • Unilever, la cadena de supermercados Sainsbury y la empresa de embalaje Sappi se unieron con varias empresas emergentes de tecnología y con las empresas de servicios financieros BNP Paribas, Barclays y Standard Chartered para desarrollar un sistema de cadena de bloques para rastrear y verificar los contratos de hasta 10,000 cultivadores de té en Malawi (el té es la segunda exportación agrícola más importante del país). En concreto, la iniciativa tiene por objeto ofrecer precios preferenciales a los agricultores que apliquen métodos de cultivo sostenibles destinados a aumentar las cosechas sin utilizar más tierras.  
  • Coca-Cola y el Departamento de Estado de EE. UU. lanzaron un proyecto de cadena de bloques para combatir el trabajo forzoso en todo el mundo mediante la creación de un registro seguro para los trabajadores y sus contratos utilizando la validación de la cadena de bloques y capacidades de notario digital.

Aunque aún es demasiado pronto para saber qué tan exitosas serán estas iniciativas en la consecución de sus objetivos declarados, cabe señalar que se están utilizando cadenas de bloques para respaldar una cantidad cada vez mayor de reivindicaciones de derechos humanos. 

El uso de esta tecnología no está exento de riesgos: a las empresas les preocupará la divulgación de información confidencial y de secreto comercial a un público amplio. Además, si bien es frecuente señalar que el aumento de la transparencia y la democratización de la información son beneficios de las cadenas de bloques, existe el correspondiente peligro de que la información personal y de identificación de las personas que reciben asistencia pueda ser utilizada o registrada sin su permiso. En un mundo cada vez más conectado, donde las redes sociales se han convertido en un elemento fijo incluso en los países en desarrollo, estas preocupaciones son cada vez más importantes. En consecuencia, los sistemas de cadena de bloques deben procurar limitar el acceso a los actores pertinentes y estar diseñados para solicitar solo la información que sea absolutamente necesaria para gestionar la cadena de suministro. 

Aunque el uso de la tecnología de cadena de bloques en las cadenas de suministro sigue en etapa embrionaria, tiene un gran potencial para la identificación y resolución de problemas de derechos humanos que son importantes para las empresas y los consumidores. Una infraestructura transparente e inmutable puede brindar beneficios a todos los participantes en la cadena de suministro, aumenta el compromiso de los consumidores y hace que las empresas se distingan creíblemente de sus rivales al poner de relieve sus esfuerzos de cumplimiento.


Dean A. Pinkert es socio en el área jurídica de Comercio Internacional de Hughes Hubbard. Anteriormente fue comisionado de la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU.

James Ton-that es miembro del área jurídica de Comercio Internacional de Hughes Hubbard. 

Ravi Soopramanien es un antiguo miembro del área jurídica de Comercio Internacional de Hughes Hubbard. 


 

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