Es el momento de que las ONG de derechos humanos afronten los sistemas, y no los síntomas

Para ganar apoyo, las ONG de derechos humanos deben afrontar los sistemas, en lugar de los síntomas, intensificar su trabajo en DES y ofrecer soluciones prácticas a los problemas que revelan.




El marco de derechos humanos ha tenido muchos éxitos durante los 70 años transcurridos desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero ¿aún es relevante para los retos actuales? Para conservar su relevancia, es preciso que siga evolucionando y responda a los problemas que más importan a la mayoría de las personas. Vale la pena tomar en cuenta tres propuestas: (i) dar al cambio climático un lugar prioritario en la agenda de derechos humanos; (ii) aumentar considerablemente la defensa de los derechos económicos y sociales (DES) por parte de las ONG de derechos humanos; y (iii) adoptar un enfoque más basado en las soluciones para los derechos humanos.

En 2008, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó la primera de varias resoluciones sobre las repercusiones del cambio climático en los derechos humanos. A pesar de ello, hasta hace poco, el movimiento de derechos humanos casi siempre privilegió a las personas sobre el entorno natural y no respondió a la doble crisis de destrucción ambiental y cambio climático. Esto está cambiando, pero no con la rapidez suficiente. Un obstáculo para el progreso es que muchas ONG de derechos humanos siguen priorizando los derechos civiles y políticos, al menos en el Norte global.

Además, en la práctica, el marco de derechos humanos se suele utilizar en lo que se pueden llamar violaciones directas de los derechos humanos; por ejemplo, la negación del derecho a la alimentación. Los informes al respecto pueden incluir las causas contextuales y próximas; por ejemplo, la reducción del rendimiento de los cultivos. Pero son contadas las ocasiones en que el enfoque de derechos humanos realiza un análisis más profundo y considera las violaciones como el resultado del colapso de sistemas más lejanos, como los sistemas ecológicos, económicos o financieros. Estos pueden afectar a sociedades enteras, o incluso a la población mundial, en una multitud de derechos y en una escala de tiempo prolongada. El cambio climático —que a menudo es la causa fundamental del mal rendimiento de los cultivos— es un ejemplo perfecto.

El movimiento de derechos humanos necesita aceptar que la protección ambiental y la acción sobre el cambio climático deben constituir la principal prioridad de derechos humanos en las próximas décadas, y convertirse en efecto en un movimiento ambiental y de cambio climático.

Son contadas las ocasiones en que el enfoque de derechos humanos considera las violaciones como el resultado del colapso de sistemas más lejanos, como los sistemas ecológicos, económicos o financieros.

En cuanto a los DES, la comunidad de derechos humanos ahora reconoce ampliamente que no existe una jerarquía entre los derechos; sin embargo, la atención aún se centra de manera generalizada y desproporcionada en los derechos civiles y políticos. El relator especial de la ONU sobre extrema pobreza y derechos humanos señaló en 2016 que la mayor parte de la labor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se centró en los derechos civiles y políticos.

Hay muy pocos datos cuantitativos, cuando existen, sobre la proporción del trabajo que las principales ONG de derechos humanos dedican a los DES. Pero basta con una simple serie de búsquedas en Google para tener algunos indicios.

Por supuesto, los derechos fundamentales como la libertad de expresión y la libertad de reunión sufren graves restricciones en muchos países; y, sin ellos, no es posible que las personas exijan y presionen a sus gobiernos para que respeten sus otros derechos, incluidos los derechos económicos y sociales.

Pero las instituciones y ONG internacionales y nacionales de derechos humanos, y organismos de la ONU, deben otorgar una mucho mayor prioridad a los DES. Esto es fundamental para aumentar el apoyo y compromiso con respecto a los derechos humanos entre el público, con la consecuencia indirecta de aumentar también el compromiso de los gobiernos con los derechos humanos.

Las violaciones de los derechos a la libertad de expresión y reunión, el derecho a la vida, el derecho a una vida sin tortura y el acceso a la justicia son cuestiones que afectan directamente solo a una pequeña proporción de una población determinada en un momento dado (salvo en circunstancias excepcionales, como los conflictos armados). Por el contrario, el acceso a la atención médica, la educación, el trabajo y la vivienda afectan directamente a casi todas las personas de una población determinada.

Esto no significa que los derechos civiles y políticos sean menos importantes para las personas, solo que sus efectos se suelen sentir en momentos de crisis, cuando alguien tiene un problema. Por el contrario, la salud, el trabajo, la educación y la vivienda son cuestiones mucho más palpables en el día a día.

En estos ámbitos, los derechos humanos suelen competir con la política: para que las personas tengan un interés activo en el mensaje de los derechos humanos, sobre todo el de igualdad y no discriminación, es preciso que vean una mayor protección de los derechos humanos como el medio para lograr un futuro mejor. De lo contrario, se corre el riesgo de que vean los derechos humanos como algo que solo beneficia a quienes perciben como “otros”: refugiados, personas en conflictos distantes y la minoría de la población que es políticamente activa.

El apoyo generalizado a los derechos humanos es la mejor manera de proteger los derechos de las minorías, las personas refugiadas y los grupos desfavorecidos en una sociedad. Cuando las personas escuchan un mensaje de derechos humanos que refleja sus necesidades, es más probable que sean receptivas a un mensaje de derechos humanos sobre las necesidades de los demás. Si la reacción que hemos visto en contra de los derechos humanos en todo el mundo sirve de indicación, es probable que lo opuesto también sea cierto.

Para que las personas tengan un interés activo en el mensaje de los derechos humanos, es preciso que vean una mayor protección de los derechos humanos como el medio para lograr un futuro mejor.

Las principales organizaciones de derechos humanos deberían cambiar el equilibrio de su trabajo a algo mucho más cercano a una división equitativa entre los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales.

Por último, existe la necesidad de ofrecer soluciones. En algunos casos, estas son relativamente sencillas; por ejemplo, poner fin a la tortura bajo custodia policial y a las amenazas contra los periodistas independientes. Para hacerlas realidad, se requieren muchas medidas y mucho trabajo, pero si un gobierno está dispuesto, sabe lo que necesita hacer.

No es posible decir lo mismo sobre todos los problemas de derechos humanos: por ejemplo, para el acceso a la atención médica o el derecho al trabajo, la respuesta no suele ser sencilla. La efectividad de estos derechos casi siembre depende de las limitaciones de recursos. Es raro que haya una única respuesta correcta para cuestiones como si la atención médica en los puntos de servicio debe ser gratuita, cuál es el umbral de derechos humanos para los tratamientos que deben estar disponibles en un sistema de salud pública o cuál es el nivel adecuado de un salario mínimo.

La denuncia de las violaciones de derechos humanos es increíblemente valiosa en sí misma, pero no debemos limitarnos a eso. Las organizaciones de derechos humanos también deben proponer soluciones prácticas que un gobierno —o una empresa que acepte que tiene que cambiar sus prácticas— pueda implementar.

Estas soluciones deben ir más allá de los cambios jurídicos. Como defensores y profesionales de los derechos humanos, debemos aceptar la complejidad del mundo y ver los derechos humanos como uno de los múltiples sistemas interrelacionados que son necesarios para lograr el bienestar individual, social y planetario. Estos incluyen sistemas económicos, fiscales, políticos y tecnológicos, entre otros.

Es importante que no caigamos en la trampa de pensar que el marco de derechos humanos tiene la solución para todo problema sociológico, político o económico. Gracias a su legitimación jurídica, amplia aceptación y carácter internacional, el marco de derechos humanos es esencial para una buena gobernanza. Pero pensar que es la respuesta para todo es encaminarlo al fracaso.

También debemos aumentar nuestro acercamiento y colaboración con otros sectores: científicos, economistas, políticos, empresas y otros, sin los cuales nunca se podrá lograr el ideal del disfrute universal de los derechos humanos. Si queremos llegar a un mundo en el que toda persona disfrute de sus derechos humanos, la sociedad civil, los gobiernos, las empresas (y otros actores) deben colaborar para lograrlo. Siempre es necesario poner al descubierto las violaciones y los abusos, pero trabajar juntos con el fin de encontrar soluciones para proteger los derechos es aún más importante.

 

Este artículo es una versión breve de un documento escrito para el Centro Carr de Políticas de Derechos Humanos, de la Escuela Kennedy de Harvard, que se puede encontrar aquí. Contribuyó a un proceso en Amnistía Internacional, en la preparación de su próximo plan estratégico. El artículo representa la opinión personal del autor.

 

ORIGINALLY PUBLISHED: April 8, 2020

Sherif Elsayed-Ali es el director de IA para el Clima en Element AI y fue director de Temáticas Globales y de Amnesty Tech en Amnistía Internacional.

 


 

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