“Storian Blong Yumi”: el máximo tribunal del mundo debe enfrentar el mayor problema del mundo

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En el siglo XXI, nadie está a salvo de una crisis climática cada vez más grave. Las familias de Sudáfrica enfrentan una escasez crítica en el suministro de agua, mientras comunidades enteras en Australia, Portugal, la Amazonía y Serbia batallan con incendios forestales devastadores. Ciclones y huracanes intensos destrozan indiscriminadamente a las familias y las propiedades en el Caribe y la subida del nivel del mar desplaza a comunidades enteras en Bangladesh y Vietnam. El Pacífico también está sufriendo una erosión costera grave, condiciones climáticas extremas, decoloración de corales y la pérdida de nuestros recursos de agua dulce y biodiversidad.

Estos cambios ambientales afectan directamente a nuestros derechos humanos básicos, ponen en riesgo nuestro derecho a la alimentación, al agua, a la vivienda y a la seguridad, y deben afrontarse mediante un enfoque basado en los derechos humanos. Todos los actores, incluidos los tribunales internacionales, necesitan tomar medidas aceleradas en materia climática a todos los niveles. “Storian Blong Yumi”, que significa “nuestra historia” en bislama, es el relato continuo de un grupo de jóvenes activistas del Pacífico conocidos como Pacific Islands Students Fighting Climate Change (Estudiantes de las Islas del Pacífico que Luchan contra el Cambio Climático), que emprendieron una campaña para animar a los líderes a que soliciten una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el cambio climático y los derechos humanos.

Todo comenzó en un salón de clases.

En marzo de 2019, estudiantes de derecho de todo el Pacífico abarrotamos un salón de clases de la Universidad del Sur del Pacífico en Vanuatu para asistir a una presentación sobre el cambio climático y los derechos humanos. La mayoría de nosotros escuchamos por primera vez sobre el nexo entre el cambio climático y los derechos humanos, y esto nos inspiró a dedicarnos al activismo que dio lugar a la formación de Pacific Islands Students Fighting Climate Change. Nuestro objetivo principal era que la Corte Internacional de Justicia emitiera una opinión consultiva para superar la parálisis y catalizar una mayor acción climática.

Todos los actores, incluidos los tribunales internacionales, necesitan tomar medidas aceleradas en materia climática a todos los niveles.

A continuación, se produjeron muchos hitos importantes. En la Reunión de Líderes del Foro de las Islas del Pacífico de 2019 se acogió favorablemente la propuesta, lo que llevó a que el gobierno de Vanuatu tomara medidas proactivas para crear una coalición global en torno a la iniciativa. Académicos destacados de derecho internacional de instituciones como las Universidades de Columbia, Yale, Cambridge, Harvard, Auckland y Melbourne respaldaron la campaña. En fechas más recientes, 139 organizaciones de la sociedad civil del Pacífico apoyaron enfáticamente la campaña en sus exigencias climáticas para los dirigentes regionales y mundiales. 

¿Por qué buscamos una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (OCCIJ)?

La CIJ es el máximo tribunal a nivel mundial y sus opiniones consultivas conllevan una gran autoridad moral y legal. La profundidad de la crisis amerita una respuesta poderosa y con autoridad, y la CIJ está facultada para examinar pruebas sobre la gran variedad de cuestiones jurídicas de importancia crítica que se ven afectadas por el cambio climático. La opinión consultiva de la CIJ también permitiría que todos los Estados, sin importar sus diferencias geográficas y de tamaño, participaran en el proceso como amigos del tribunal de una manera genuinamente inclusiva.

 

La OCCIJ puede apoyar nuestra respuesta colectiva de diversas maneras. En el ámbito jurídico, puede contribuir a la integración del derecho de derechos humanos y el derecho climático, que están cada vez más interrelacionados y necesitan integrarse y desarrollarse juntos. Esto podría impulsar el trabajo de los órganos de derechos humanos a nivel global, al establecer un mandato reforzado para la acción climática. La opinión consultiva también ofrecería directrices autorizadas y aclaraciones necesarias para los tribunales a todos los niveles, algo especialmente importante a medida que los litigios climáticos se vuelven más frecuentes.

Una opinión consultiva de la CIJ también puede fomentar la adopción de medidas ambiciosas en el marco del Acuerdo de París. En vista del carácter voluntario del Acuerdo de París, es preciso animar continuamente a los Estados a actuar con mayor determinación, y la opinión consultiva puede potenciar este esfuerzo. De esta manera, la opinión consultiva también contribuiría a establecer puntos de referencia más concretos y autorizados para las acciones de los Estados con respecto a la reducción de emisiones y el pleno cumplimiento de las responsabilidades en materia de derechos humanos y acción climática.

En una escala más amplia, la OCCIJ empoderaría a las organizaciones de la sociedad civil y los activistas climáticos al dotarlos de una herramienta poderosa para combatir las injusticias ambientales en todo el mundo. Al contar con la seguridad de una posición jurídica clara, los activistas tendrían a su disposición formas de acción nuevas y más fuertes, y esto haría que la protección del medio ambiente y el control de la contaminación se convirtieran en factores de consideración para los Estados. La OCCIJ no solo sería un interruptor jurídico para las negociaciones globales, sino que también aumentaría la confianza de todos los activistas climáticos.

La pregunta jurídica que evaluaría la corte es quizás el factor más importante que se debe considerar en los esfuerzos para obtener una opinión consultiva. Nosotros abogamos por que sea una pregunta que priorice elementos de equidad intergeneracional y derechos humanos. Por ejemplo, una pregunta basada en los derechos podría ser:

“¿Cuáles son las obligaciones de los Estados, en virtud del derecho internacional, con respecto a la protección de los derechos de las generaciones presentes y futuras contra los efectos adversos del cambio climático?”

¿Por qué una pregunta de derechos humanos? Porque las obligaciones en materia de derechos humanos proporcionan una base jurídica para obligar a los gobiernos a adoptar medidas más firmes y rápidas; ponen de relieve el nivel moral elevado en el que nos encontramos; se trata de un enfoque prospectivo que se centra en el futuro y evita las recriminaciones, por lo que es más probable que obtenga apoyo; y los derechos humanos tienen un potencial más radical debido a que son inalienables y no se basan en el mínimo común denominador ni en la conveniencia política.

La singularidad de esta campaña y de este enfoque es que la juventud es el motor detrás del movimiento. Esto ofrece una oportunidad para desarrollar el entendimiento intercultural entre jóvenes de todo el mundo mientras colaboramos. También sirve como un crudo recordatorio de la urgencia de la crisis, porque la juventud es la que más puede perder si esta crisis no se resuelve.

¿Por qué ahora?

La región del Pacífico apoya firmemente la campaña por una OCCIJ porque realmente estamos en la primera línea de la crisis. La reciente retirada de los EE. UU. del Acuerdo de París conlleva toda una serie de cuestiones relacionadas con la acción climática, pero también pone en peligro el multilateralismo y el derecho internacional. Al participar en esos mismos foros multilaterales en sus esfuerzos para obtener una OCCIJ, el Pacífico, junto con su coalición de partidarios, reforzará y demostrará su apoyo y la utilidad del sistema en la lucha contra el cambio climático. Pero quizás lo más emocionante es que hay un ímpetu creciente entre la juventud del mundo, como ejemplifica el movimiento recién formado World’s Youth for Climate Justice (Juventud Mundial por la Justicia Climática), que aboga por una opinión consultiva de la CIJ a través de sus numerosas campañas y esfuerzos de incidencia a nivel mundial.

El camino por seguir

La catástrofe climática ha trascendido más allá de las fronteras nacionales y requiere un enfoque centrado en los derechos humanos; una OCCIJ sobre el cambio climático y los derechos humanos sería uno de los mejores métodos para comenzar en todos los niveles. El apoyo firme de los amigos de la iniciativa y la coalición de países con ideas afines puede constituir una alianza mundial estratégica lo suficientemente sólida como para aprobar una resolución de la Asamblea General de la ONU que remita el asunto a la CIJ.

Para los ciudadanos de a pie, hablar de el futuro de la crisis climática puede parecer pesimista, sobre todo cuando se incorpora a la discusión la pérdida de derechos humanos valiosos que constituyen uno de los pilares fundamentales en los que se apoya la sociedad moderna. Pero esta campaña ofrece un optimismo muy necesario, así como la esperanza de que no todo esté perdido. La OCCIJ podría ser el mejor incentivo para desencadenar acciones estatales, pero también podría servir de base para que las personas exijan a sus gobiernos que rindan cuentas.

Lo mejor de esta iniciativa es que cualquiera puede ser parte de ella, y juntos podemos buscar justicia en el máximo tribunal del mundo sobre el mayor problema del mundo. Es una verdadera oportunidad para “Storian Blong Yumi”.