El apoyo a la sociedad civil: aprendiendo de los legados del financiamiento a largo plazo

El proyecto de desarrollar organizaciones de la sociedad civil que mantengan al gobierno bajo control y fomenten prácticas y valores democráticos es un esfuerzo multigeneracional.


By: Merrill Sovner & Barry Gaberman & William Moody
November 20, 2019

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Este otoño se cumple el 30.° aniversario de las transiciones democráticas en Europa Central y Oriental: un momento de optimismo generalizado sobre el triunfo de la democracia liberal, y una oportunidad para erigir la sociedad civil en países en los que por mucho tiempo hubo una escasez de espacios públicos al margen del control gubernamental.  Sin embargo, 30 años después, ya no podemos dar por sentado este consenso.

Siendo tres profesionales de fundaciones estadounidenses cuyos empleadores brindaron un apoyo fundamental después de estas transiciones, nos pareció oportuno reflexionar sobre el legado de las inversiones realizadas durante esa época de optimismo. Analizamos cinco fondos mancomunados en los que donantes públicos y privados de EE. UU. y Europa se unieron para apoyar a la sociedad civil: la Asociación Ambiental para Europa Central (Environmental Partnership for Central Europe), el Fondo de Asociación Báltico-Americano (Baltic-American Partnership Fund), el Fideicomiso para la Sociedad Civil en Europa Central y Oriental (Trust for Civil Society in Central and Eastern Europe), el Fondo de los Balcanes para la Democracia (Balkan Trust for Democracy) y el Fideicomiso del Mar Negro para la Cooperación Regional (Black Sea Trust for Regional Cooperation). Nuestro estudio, “Sustaining Civil Society: Lessons from Five Pooled Funds in Eastern Europe” (El apoyo a la sociedad civil: lecciones de cinco fondos mancomunados en Europa del Este), nos llevó a recorrer 15 países, desde los países bálticos hasta los Balcanes, y a realizar entrevistas con más de 250 personas. Examinamos el legado de las asociaciones y fideicomisos a través de las instituciones que construyeron o desarrollaron, las políticas y prácticas gubernamentales que ayudaron a implementar, los cambios culturales que contribuyeron a generar y la sostenibilidad de las organizaciones beneficiarias que financiaron. Obtuvimos 20 lecciones sobre la práctica de financiar a la sociedad civil, para inspirar al campo de la filantropía en el futuro.

Desarrollar una sociedad civil dinámica es un esfuerzo de muy largo plazo, más allá de la vida de estos fondos mancomunados.

Tal vez la principal lección aprendida fue que desarrollar una sociedad civil dinámica es un esfuerzo de muy largo plazo, más allá de la vida de estos fondos mancomunados. Sir Ralph Dahrendorf escribió en New Perspectives Quarterly en la primavera de 1990: “Se necesitan seis meses para crear nuevas instituciones políticas, para redactar una constitución y leyes electorales. Puede que se necesiten seis años para crear una economía medianamente viable. Probablemente se necesitarán sesenta años para crear una sociedad civil. Las instituciones autónomas son las cosas más difíciles de lograr”. De hecho, 30 años después —tan solo la mitad del tiempo que él imaginó—, podemos observar que la sociedad civil de la región cuenta con un grupo central de organizaciones sólidas que se oponen a las normas y leyes antidemocráticas, mientras que muchas otras organizaciones aún luchan por lograr la permanencia.

Muchas organizaciones de la sociedad civil que recibieron subvenciones de las asociaciones y fideicomisos analizados forman parte de ese grupo central. Por ejemplo, Hungarian Helsinki Committee, Hungarian Civil Liberties Union, Helsinki Foundation for Human Rights, Citizens Network Watchdog Poland, Federation for Women and Family Planning y Papardes Zieds son algunas de las organizaciones que han estado a la vanguardia de la lucha contra los recientes acontecimientos políticos en Hungría, Polonia y Letonia. Los ataques políticos contra estas organizaciones pueden verse como los canarios en la mina de carbón que anuncian tiempos difíciles para la sociedad civil en su conjunto.

Mientras tanto, otras organizaciones beneficiarias apenas logran seguir adelante en este ambiente de presión política y reducción del financiamiento de los gobiernos nacionales y donantes internacionales. Muchas organizaciones de la sociedad civil siguen dependiendo en gran medida de las subvenciones esporádicas para proyectos concretos. Esta clase de financiamiento causa que los esfuerzos de las organizaciones se centren en entregables específicos y deja poco margen para continuar con las campañas de defensa y promoción, responder a las propuestas de ley, crear nuevas iniciativas o realizar actividades de desarrollo organizacional. Sin apoyo institucional, las organizaciones carecen de holgura y flexibilidad para responder a un entorno político cambiante y desarrollar su capacidad.

Ante la escasez de fondos, las organizaciones adoptaron una variedad de estrategias de reducción de costos, como mudarse a lugares con rentas más bajas, compartir oficinas o trabajar de forma virtual. Algunas organizaciones se dedicaban a actividades comerciales, como investigaciones remuneradas, consultorías, conferencias u otros trabajos ajenos a sus misiones. Pocas organizaciones habían cerrado por completo; muchas simplemente estaban inactivas mientras recibían una nueva subvención. Dada la falta de empleos o prestaciones constantes, es probable que el personal capacitado abandone el sector sin fines de lucro, sobre todo a medida que los salarios en dicho sector se vuelven menos competitivos en las economías en crecimiento. La mayoría de las organizaciones que entrevistamos, incluso aquellas que operaban con una presión política considerable, mencionaron que los problemas financieros son el principal desafío de su trabajo.

Las recaudadoras de fondos más exitosas son aquellas organizaciones que tienen la oportunidad de aprender técnicas de organizaciones en otros países.

Se ha escrito mucho aquí sobre los nuevos modelos de financiamiento para la sociedad civil, como el aumento de las donaciones individuales, la adopción de estrategias comerciales y el cambio de narrativas para llegar a nuevas audiencias. Descubrimos que las recaudadoras de fondos más exitosas son aquellas organizaciones que forman parte de redes internacionales y tienen la oportunidad de aprender técnicas de recaudación de fondos de organizaciones en otros países. Las organizaciones que brindan algún servicio al público, como asistencia legal o noticias de investigación, pueden pedir donaciones al público al que atienden.

Con frecuencia, escuchamos que aún es difícil convencer a los donantes nacionales de que financien las actividades de defensa y promoción. Para algunos, esto se debe a la ausencia de una cultura de donación filantrópica en la región. Las organizaciones anticorrupción exigirían que se compruebe la procedencia financiera de cada donación, un costo laborioso que bien podría superar el beneficio. Sin embargo, unas cuantas organizaciones informaron que, de hecho, el momento político en sus países contribuyó a que más ciudadanos entendieran la función que desempeña la sociedad civil en la protección de los derechos y la lucha contra las intromisiones del gobierno en las leyes y normas democráticas, lo que provocó un aumento de las donaciones individuales. Las campañas bien organizadas y oportunas en torno a acontecimientos políticos importantes ayudan a crear conciencia.

Mientras tanto, otro conjunto de organizaciones había ajustado sus actividades para centrarse en la participación cívica, la organización comunitaria y la educación sobre la tolerancia a nivel local. Dado que las rutas tradicionales de activismo para las ONG están bloqueadas por razones políticas o financieras, se considera que inculcar los valores de la ciudadanía activa y las normas democráticas es el camino por seguir. Este difícil trabajo de cambiar la mentalidad individual también se deriva del reconocimiento de que, en las sociedades polarizadas y los contextos poscomunistas, la confianza interpersonal debe desarrollarse de abajo hacia arriba. Ayudar a las comunidades a idear soluciones a los problemas que identifican genera confianza y empoderamiento, a la vez que crea un grupo de personas que apoyan a la organización y le dan credibilidad ante los gobiernos locales. Si bien esta es una estrategia a largo plazo y que requiere una inversión considerable de recursos, también se percibe como un enfoque de regreso a los fundamentos, el cual, a la larga, resultará más beneficioso para las sociedades.

El proyecto de desarrollar organizaciones de la sociedad civil que mantengan al gobierno bajo control y fomenten prácticas y valores democráticos es un esfuerzo multigeneracional. Requiere cambios culturales y de actitud para ayudar a las personas a comprender, apoyar y proteger a las organizaciones de la sociedad civil como representantes de sus intereses. Esperamos que nuestro estudio inspire a los donantes a reflexionar sobre sus estrategias y apoyar a la sociedad civil a más largo plazo.

 


Merrill Sovner es candidata a doctorado en ciencias políticas e investigadora en el Centro de Filantropía y Sociedad Civil del Centro de Estudios de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Anteriormente, trabajó en programas de Open Society Foundations, así como en evaluaciones en Atlantic Philanthropies.

Barry Gaberman se unió a la Ford Foundation en 1971 y desempeñó varias funciones hasta su jubilación en 2006 del cargo de vicepresidente sénior.  Desde su jubilación, ha sido miembro de los consejos de muchas organizaciones donantes y de apoyo a la filantropía internacionales.

William Moody se unió al Rockefeller Brothers Fund en 1968, donde se desempeñó como oficial de programas y director hasta su jubilación en 2007, como se documenta en sus memorias, Staying the Course: Reflections on 40 Years of Grantmaking at the Rockefeller Brothers Fund (Mantener el curso: reflexiones sobre 40 años de subvenciones en el Rockefeller Brothers Fund).


 

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