La situación mundial de la filantropía de derechos humanos

A partir de la primera iniciativa basada en datos para rastrear el financiamiento internacional de derechos humanos, representantes de dos de las principales redes internacionales de financiamiento con sede en los Estados Unidos y México responden a las preguntas de James Ron sobre las tendencias actuales y las oportunidades de obtener donativos para iniciativas de derechos humanos alrededor del mundo. 



Editor de oGR: James Ron

International Human Rights Funders Group (IHRFG): Christen Dobson

International Network of Women’s Funds (INWF): Lucía Carrasco Scherer con Emilienne de León

El International Human Rights Funders Group (Grupo Internacional de Donantes para los Derechos Humanos, IHRFG) y el Foundation Center (Centro de Fundaciones), en colaboración con Ariadne (la Red Europea de Donantes para los Derechos Humanos) y la International Network of Women’s Funds(Red Internacional de Fondos de Mujeres, INWF),  publicaron recientemente Advancing Human Rights: The State of Global Foundation Grantmaking (El avance de los derechos humanos: la situación mundial de los donativos otorgados por las fundaciones) (con informes ejecutivos disponibles en español y francés).

Ron: ¿Qué descubrió su investigación?

Encontramos que en el 2010, 703 fundaciones con sede en 29 países donaron $1,200 millones de dólares en apoyo a los derechos humanos. Estas fundaciones otorgaron más de 12,000 donativos a 6,800 organizaciones en todo el mundo.

El porcentaje dedicado al trabajo de derechos humanos en América del Norte puede parecer sorprendentemente alto. Encontramos que varias de las grandes fundaciones con sede en Estados Unidos apoyaban esfuerzos que entraban en nuestra definición de “derechos humanos”, aunque ellas no se consideraran a sí mismas como donantes para los derechos humanos. Un ejemplo es la W. K. Kellogg Foundation con su enfoque en la “diversidad, inclusión y equidad” y su promoción del acceso a la educación y la salud para los niños estadounidenses en situación de pobreza. La definición de este estudio sostuvo que “el financiamiento para los derechos humanos... busca cambios sistémicos en la aplicación de los derechos... para los individuos, las comunidades, las instituciones y los movimientos”. Esperamos animar a los financiadores y las ONG de derechos humanos a colaborar con estos ‘aliados poco probables’, para construir una base más amplia de apoyo para los derechos humanos.

Ron: ¿Quién recibió los fondos?

Esta gráfica muestra la ubicación de los beneficiarios de los donativos para los derechos humanos. Para todas las regiones, a excepción del Caribe, aproximadamente 2/3 del financiamiento para los derechos humanos en la región fue directamente a organizaciones con sede en dicha región. La cantidad restante se otorgó a organizaciones ubicadas fuera de la región para que realizaran trabajo de derechos humanos que les beneficiara.

Ron: ¿Qué temas apoyan estos donativos para los derechos humanos?

Dos notas: En nuestro estudio, Integridad individual, libertad y seguridad se incluye el derecho a la igualdad, es decir, los donativos otorgados para apoyar una población determinada (por ejemplo “los derechos de la población LGBT”) que no especifiquen el derecho particular al que desean apoyar. Derechos humanos: en general incluye los donativos con descripciones intencionalmente vagas para proteger la seguridad del beneficiario, así como las donaciones básicas de apoyo para organizaciones que trabajan en varios temas de derechos.

Ron: ¿A quién apoyan las donaciones para los derechos humanos?

Ron: ¿Las actividades de derechos humanos en el Sur Global y en los países ex comunistas dependen fuertemente del financiamiento de las fundaciones, gobiernos, ONG y donantes del sector privado del Norte?

  • Dobson: En nuestra investigación, el 97% del financiamiento para los derechos humanos provenía de financiadores en el Norte Global y el 3% del Sur Global. Creemos que esto en parte refleja la realidad actual, pero también presenta una imagen incompleta. Es más fácil acceder a la información sobre los donativos de las fundaciones norteamericanas. Con base en nuestro conjunto de datos, las fundaciones del Sur Global (21 donantes con sede en 17 países) hicieron 634 donaciones para derechos humanos, que sumaron más de $8 millones. Nuestra prioridad para el futuro es recolectar datos de donantes adicionales ubicados fuera de Norteamérica, así como de gobiernos y organizaciones intergubernamentales.
  • Carrasco Scherer y de León: Si bien es cierto que muchas organizaciones de la sociedad civil y donantes locales siguen dependiendo de los fondos de las fundaciones del Norte, recientemente hemos visto que una mayor proporción de fondos de mujeres están ampliando sus fuentes de financiamiento. La Korean Foundation for Women (Fundación Coreana para Mujeres), por ejemplo, se mantiene gracias al financiamiento corporativo (64.3% del presupuesto) y el financiamiento de individuos (36.6%).

Una clara desventaja en depender del financiamiento extranjero es el daño que sufren los movimientos y organizaciones locales si pierden esos fondos, particularmente aquéllos que trabajan en temas más “controvertidos” como los derechos sexuales y reproductivos o los derechos de la tierra. Las iniciativas conjuntas para recaudar fondos, que involucran dos o más fondos activando juntos sus recursos para un tema específico, son un desarrollo innovador para contrarrestar la falta de fondos disponibles.

Ron: ¿Pueden compartir más reflexiones sobre la brecha entre EE. UU. y la UE y el resto del mundo? ¿Qué creen que contribuye a esta brecha?

  • Dobson: El año pasado entrevistamos a un grupo de 25 miembros del personal de fundaciones basadas en nueve países sobre sus opiniones sobre la filantropía de derechos humanos. Muchos de ellos destacaron que hay una tendencia en el financiamiento para los derechos humanos a responder cada vez más a los contextos locales o regionales, alejándose así del modelo dominado por el Norte. Dos vehículos clave son el crecimiento de los financiadores de derechos regionales, como el Arab Human Rights Fund(Fondo Árabe para los Derechos Humanos), y  el crecimiento de los fondos de mujeres en todo el mundo.

Los donantes con los que hablamos atribuyeron a varios factores la brecha histórica en el origen del financiamiento, entre ellos: niveles menores de PIB per cápita, culturas locales de filantropía débiles que dan prioridad a los donativos de caridad sobre los donativos que buscan un cambio sistémico y maneras distintas de comprender los derechos humanos, algunas de las cuales pueden hacer que las personas prefieran no apoyar el trabajo de derechos humanos porque se percibe como algo “demasiado político”.

  • Carrasco Scherer y de León: Nuestros miembros observan en varias ocasiones que la mayoría de los recursos locales existentes están orientados hacia la prestación directa de servicios en vez del cambio estructural. La ausencia de una cultura filantrópica y, en nuestro contexto, la ausencia de una cultura feminista filantrópica siguen siendo dos de los principales desafíos a superar.

Las economías en crecimiento en América Latina, África y Asia están generando tanto una gran desigualdad como una incipiente clase media. Precisamente en la clase media es donde puede prosperar la filantropía feminista. Alejarse de una cultura que ve a las mujeres y las niñas como ciudadanas de segunda clase, cuyos derechos son negociables o “demasiado caros”, requiere esfuerzos de concienciación y un compromiso financiero.  Varios de los donantes ubicados en el norte se muestran escépticos sobre la capacidad de las organizaciones sureñas en superar la brecha de financiamiento; pero aun así hay poco apoyo para la creación de dotaciones o la generación de capacidades de recaudación de fondos, que son componentes críticos para la sostenibilidad.

Ron¿Qué otras fuentes de financiamiento existen para los derechos humanos en el Sur Global? ¿En qué se parecen a, y difieren de, aquéllas en los EE. UU. o en Europa Occidental?

  • Dobson: Hay varios financiadores importantes de derechos humanos con sede en el Sur Global, incluidos, por ejemplo, el Brazil Human Rights Fund (Fondo Brasil de Derechos Humanos), el South Asia Women’s Fund (Fondo de Mujeres del Sur de Asia) y el Urgent Action Fund-Africa (Fondo Acción Urgente de África). Estos donantes difieren de la mayoría de las fundaciones con sede en el Norte puesto que necesitan recaudar los fondos que otorgan y pueden apoyar organizaciones emergentes difíciles de contactar que carecen de la capacidad para absorber grandes donativos. A menudo proporcionan fondos seminales para grupos emergentes, que les permiten aprovechar esos fondos para obtener más apoyo de donadores de mayor tamaño. Además, ser un donante local suele agregar legitimidad a las agendas de donación y fundamenta las estrategias en prioridades definidas a nivel local, lo cual es particularmente importante en contextos en los que se desconfía del financiamiento extranjero.
  • Carrasco Scherer y de León: Los miembros de la INWF están diversificando sus fuentes de financiamiento, desde la obtención de apoyo de individuos hasta el acercamiento a las corporaciones. En el caso del Global Fund for Women (Fondo Global para Mujeres) (EE. UU.), por ejemplo, estas fuentes representan casi el 40% de sus ingresos. Para otros miembros ubicados en contextos donde el concepto de filantropía es relativamente nuevo, esta fuente representa menos del 10% de sus presupuestos. A pesar de las numerosas barreras que enfrentan las organizaciones del Sur cuando se dedican a la recaudación de fondos a nivel local (la falta de comprensión sobre los derechos humanos, las restricciones legales y fiscales y la represión a través de las estructuras de poder locales) los fondos de mujeres demuestran una tendencia cada vez mayor para fomentar y expandir las fuentes locales de ingresos.

Ron¿Los donantes de derechos humanos del Norte Global piensan sobre el fomento a los donativos para los derechos humanos en el Sur? ¿Dan dinero para generar esa capacidad?

  • Dobson: Sí, algunos donantes del Norte brindan apoyo para la generación de capacidades en áreas como la recaudación de fondos y el desarrollo de liderazgo. Dos ejemplos: La Oak Foundation a menudo paga auditorías reconocidas a nivel internacional para mejorar la integridad financiera y la capacidad de recaudación de fondos de los subvencionados. Atlantic Philanthropies apoya a los beneficiarios para que emprendan evaluaciones y ejercicios de aprendizaje estratégico para reforzar sus argumentos al acercarse a nuevas fuentes de financiamiento conforme Atlantic reduce el valor de sus activos.
  • Carrasco Scherer y de León: Sí, hay interés entre los donantes progresistas que perciben el valor de fortalecer las capacidades de las organizaciones de derechos basadas en el Sur. Hay un ejemplo reciente relacionado con el Programa de evaluación y seguimiento de la INWF, que recibe apoyo de varios donantes del Norte. Este proyecto tiene como objetivo entender mejor cómo se están dando los cambios en el avance de los derechos de las mujeres y las niñas, y documentar de qué manera están contribuyendo los fondos de mujeres al campo de la evaluación y el seguimiento desde una perspectiva feminista.

Ron¿Los gobiernos del Norte, la ONU y otros organismos multilaterales deberían gastar más, o menos, dinero en las agrupaciones de derechos humanos del Sur? ¿Hay condiciones problemáticas ligadas al financiamiento para los derechos humanos que proviene de estas fuentes del Norte?

  • Dobson: Muchos miembros del IHRFG están trabajando para fortalecer las agrupaciones de derechos humanos del Sur. Cuando se les preguntó sobre los factores contemporáneos que influyen en la filantropía de derechos humanos, casi todos los entrevistados identificaron “las cambiantes dinámicas de poder” como el factor más importante. La Ford Foundation, por ejemplo, ha establecido como una de sus prioridades fortalecer a una nueva generación de organizaciones de derechos humanos con sede en el Sur para que desempeñen funciones más amplias a nivel regional e internacional. En octubre de 2012, se distribuyeron nuevas e importantes subvenciones a siete organizaciones de derechos humanos en América Latina, África y Asia.

Un área en la que hay inquietudes significativas es la del aumento en las restricciones internas a la recepción del financiamiento extranjero, como las que fueron aprobadas en Rusia y la India. ¿Qué significará esto para la filantropía local? Si estas leyes hacen que sea demasiado difícil que algunos grupos basados en el Norte otorguen fondos en ciertos contextos sureños, ¿crecerá la filantropía local para llenar el vacío? ¿O el resultado de estas políticas y del espacio cada vez más cerrado para la sociedad civil será una renuencia entre los financiadores locales a involucrarse en temas de derechos humanos? Eso está por verse.

  • Carrasco Scherer y de León: La INWF está formada por 46 fondos miembros que otorgan más del 50% de sus presupuestos para donativos a agrupaciones dirigidas por mujeres en el Sur Global, con beneficiarios en más de 170 países por todo el mundo. En los últimos 30 años, los fondos de mujeres se han convertido en una de las principales fuentes de financiamiento para los movimientos feministas y las organizaciones para los derechos de las mujeres. Las prioridades locales dan forma a las prioridades de financiamiento de los fondos de mujeres, pero también otros factores influyen en estas últimas, como las políticas impulsadas por los donantes, la disponibilidad de recursos y las políticas económicas y financieras. 

Algunos organismos bilaterales y multilaterales, incluidos el gobierno holandés y la ONU MUJERES, han creado fondos específicos para apoyar a las organizaciones de derechos de la mujer. Sin embargo, los entrecruzamientos y las posibles contradicciones entre las agendas de los fondos de mujeres y los intereses de los donantes bilaterales y multilaterales pueden desencadenar algunas tensiones. Si bien se necesita financiamiento adicional para las organizaciones de derechos de la mujer de bases populares en todo el mundo, también se necesita más financiamiento de calidad: financiamiento que sea flexible, que abarque varios años y apoye actividades centrales. 

 


Christen Dobson es investigadora y directora de proyectos sénior en el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, y gestiona el trabajo del Centro en materia de tecnología y derechos humanos.

Lucía Carrasco Scherer es la directora de programas de la Red Internacional de Fondos de Mujeres (International Network of Women’s Funds). Durante los últimos 4 años, ha trabajado en el Comité Asesor para la iniciativa El avance de los derechos humanos: herramientas de conocimientos para los donantes del International Human Rights Funders Group (IHRFG).

Emilienne de León is the Executive Director of the International Network of Women's Funds (INWF).

 
 


 

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